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martes, 1 de diciembre de 2015

Ataúdes de seguridad

Hoy en día los avances médicos permiten certificar la muerte de una persona casi con total seguridad, pero durante siglos, el ser enterrado vivo era uno de los grandes temores de la gente, ya que, por ejemplo, durante las grandes epidemias de cólera se enterró precipitadamente a muchas personas para evitar contagios. Así que, desde finales del siglo XVIII se empezaron a crear ataúdes de seguridad para alertar sobre los entierros prematuros.
Sólo en Estados Unidos, entre los años 1868 y 1925 hubo 22 solicitudes de patentes de dichos ataúdes, aunque nos tenemos que remontar hasta la última década del siglo XVIII para encontrar el primer invento de estas características. Fue creado por orden del duque Ferdinand de Brunswich y tenía un tubo que comunicaba con el exterior para que entrara el aire y una cerradura que se abría con una llave que portaba la persona enterrada, que a su vez tenía otra llave con la que abría la puerta de la tumba.
Pocos años más tarde, Timothy Clark Smith fue enterrado en un ataúd especial con un tubo de ventilación y una ventana que le permitía ver el exterior y asomarse en caso de despertar.
En 1822, Adolf Gutsmuth fue enterrado vivo varias veces para demostrar la eficacia de su invento. La novedad, esta vez, era que poseía un tubo de alimentación por el que se podían pasar alimentos desde el exterior y el propio Gutsmuth cenó alguna noche en su propio ataúd con los alimentos suministrados desde fuera. Parece ser que cenó sopa, salchichas y cerveza.
En 1897, el chambelán del zar Nicolás II, el conde Karnice-Karnicki, creó un sistema de rescate que se activaba al detectar movimiento dentro del ataúd, poniendo en funcionamiento una bandera, una lámpara y una campana. El problema es que este sistema se activaba con cualquier movimiento, incluso con los propios de la descomposición del cuerpo, por lo que creó varia falsas alarmas.
Ya en el siglo XX, Angelo Hays creó un ataúd en el que se podía estar sentado con una mesa con alimentos, un ventilador, una radio para pedir ayuda y un baño. Él mismo fue enterrado vivo y se salvó porque un agente de seguros pidió que exhumaran su cuerpo.
En los años 60, John Dackeney creó una bóveda que se abría cada noche durante dos semanas, y en 1995, Fabrizio Ceselli creó un ataúd con alarmas, teléfono y un estimulador cardíaco.
Retrato de Fray Luis de León
No está documentada ninguna salvación gracias a estos inventos, pero sí que es verdad que, a lo largo de la historia, a muchas personas les hubiera venido bien. Quizá el caso más célebre sea el de Fray Luis de León, aunque tampoco se sabe lo que hay de leyenda y lo que hay de verdad en este caso. Fray Luis murió en 1591 y se inició el proceso de beatificación pero, al exhumar el cadáver para comprobar su estado, se vio que la mortaja estaba totalmente desgarrada y parte del ataúd estaba arañado, es decir, en el momento de enterrarle no estaba muerto, sino que, probablemente, padecía catalepsia. Al ver el estado de los restos, la Iglesia echó para atrás la beatificación, argumentando que la paciencia es una condición esencial de la santidad. Aunque no todo el mundo le da crédito a esta versión y se defiende que Fray Luis no fue beatificado por sus enfrentamientos con la Iglesia.
En 1971, Mary Norah fue dada por muerta a los 17 años de edad a causa del cólera. Diez años más tarde se comprobó el estado del cuerpo, ya que se sospechaba que su médico hubiera podido falsear su muerte y se encontraron el ataúd abierto y medio cuerpo fuera. Parece ser que Mary consiguió abrir el ataúd, pero, al intentar salir, se dio un golpe en la cabeza que causó su verdadera muerte.
En 1896 se estaba celebrando el funeral de la Señora Blunden en Inglaterra y unos niños oyeron ruidos, por lo que dieron la voz de alarma. Al ir a comprobar el ataúd, lo encontraron abierto, aunque la Señora Blunden murió tras conseguir abrirlo, ya que, el agobio y la agonía de verse enterrada viva hicieron que se desgarrara toda la cara, perdiendo mucha sangre.
En 1901 se certificó la muerte de Madame Bobin, una mujer embarazada que tenía fiebre amarilla después de un viaje por África. Fue enterrada, pero una enfermera le dijo a la familia que su cuerpo estaba caliente y ciertos músculos se movían. La familia decidió exhumar el cadáver, encontrándose con que Madame Bobin había dado a luz dentro del féretro y que, tanto el niño como la madre, habían muerto asfixiados.
Estos son sólo algunos casos de muchos, afortunadamente en estos días no se dan casos así, pero, para el que tenga claustrofobia, sabe que existen otras opciones por si acaso :P.

¡Celos!

Se entiende por celos a esa respuesta emocional que nace cuando sentimos una amenaza hacia algo o alguien que vemos como nuestro, y puede darse en ámbitos diferentes, como el terreno amoroso o el laboral. Pero lo que para unos no pasa de ser un simple sentimiento de desconfianza o envidia, a otros les hace perder la cabeza, como en los casos de los deportistas O.J. Simpson u Oscar Pistorius, en los que ambos llegaron al asesinato.
Con los celos y con la envidia siempre se ha relacionado el color verde; quién no ha escuchado alguna vez la expresión estoy verde de envidia. Fueron los griegos los que hicieron esta relación cromática, ya que tenían la convicción de que, al sentir celos, se segregaba mucha bilis, haciendo que apareciera un color verdoso en la piel. Pero, en nuestra cultura, realmente quién popularizó más dicha relación fue Shakespeare en su obra Otelo, en la que se refiere a los celos como el monstruo de ojos verdes.
Y es que Otelo es, sin duda, el celoso por antonomasia. En la obra, en realidad se ven diferentes tipos de celos. Todo lo desencadena Yago, que siente unos tremendos celos profesionales, ya que Otelo no le nombra teniente. Como venganza, Yago provoca los celos amorosos de Otelo, haciéndole creer que Desdémona le es infiel. En el caso de Otelo, los celos se convierten en algo enfermizo y en una obsesión, pudiendo incluso a afirmar que se llega al maltrato; por eso de las personas que tienen unos celos desmesurados se dice que padecen el Síndrome de Otelo.
Otro ejemplo literario de celos llevados al extremo nos lo ofrece Tolstoi en su obra La sonata Kreutzer. Este libro nos cuenta la historia de un hombre muy promiscuo que cambia su vida de manera radical al casarse, dejando de ir a cualquier tipo de reunión social e impidiendo a su mujer que se relacione con otros hombres, para evitar que le sea infiel. Con el único hombre que se relaciona es con su profesor de música, un hombre de poco atractivo, pero Pozdnyshev, su marido, se convence de que a ella le excita sexualmente el primer movimiento de la sonata Kreutzer de Beethoven, pieza que le solía tocar su profesor al violín. Un día Pozdnyshev llega a su casa y los sorprende juntos, así que mata a su mujer, pero el profesor de música se escapa y no fue tras él porque "(...) estaba en calcetines. No podía correr tras él en esas circunstancias; mi intención era parecer furioso, no ridículo".
William Randolph Hearts, Marion Davies y Charles Chaplin
Pero también hay casos de celos extremos fuera del mundo de la ficción, desgraciadamente los escuchamos casi a diario. Un caso célebre lo protagonizó William Randolph Hearst, magnate de la prensa estadounidense durante la primera mitad del siglo XX y en el que se basó Orson Welles para crear a su Ciudadano Kane. Randolph Hearst tenía una relación con la mediocre actriz Marion Davies que, gracias a las grandes influencias de Hearst, consiguió hacerse un nombre en el Hollywood de los años 20. Parece ser que Davies mantenía una relación secreta con Charles Chaplin, lo que llegó a los oídos de Hearst. Así que el magnate organizó un crucero de varios días con su yate Oneida el 15 de noviembre de 1924, para celebrar el 42 cumpleaños de Thomas Harper Ince, productor, director, guionista y actor de cine; al que también invitó a Chaplin para perpetrar su venganza. Lo que pasa es que no todo salió como Hearst deseaba, ya que en la madrugada del 18 al 19 de noviembre salió a la cubierta con su revolver para disparar a Chaplin y acabar con él, pero se confundió y con quién acabó realmente fue con el homenajeado. Gracias al dinero de Hearst y a sus influencias políticas y mediáticas, el asunto fue silenciado y en el certificado de defunción de Ince se puso que murió de un ataque al corazón, mientras que su cuerpo fue cremado rápidamente. En el año 2001, Peter Bogdanovich hizo una película llamada El maullido del gato, en la que se relata la muerte de Ince.
Thomas Harper Ince
Hay quién dice que sin celos no hay amor, pero ya lo dijo Moliere: "El celoso ama más, pero el que no lo es, ama mejor".

Los trasatlánticos de la White Star: El Olympic, el Titanic y el Britannic.

Todo el mundo conoce la historia del Titanic dada la magnitud de la tragedia que protagonizó, pero hubo dos barcos iguales a él, cada uno con una historia particular.
En la primera década de siglo XX hubo una gran oleada de personas que emigraron de Europa hacia el nuevo mundo con la esperanza de prosperar y encontrar una vida mejor. Estos viajes se hacían en barco, así que las grandes empresas navales tuvieron que crear una serie de embarcaciones que dieran cabida a todas estas personas, pero, teniendo en cuenta que no iba a ser ésta una situación eterna, puesto que estas personas emigraban para no volver y era un viaje que se hacía una vez en la vida; estos barcos empezaron a combinar esos grandes espacios que necesitaban los emigrantes con espacios lujosos que pudieran atraer a personas acaudaladas que viajasen por placer o por negocios.
Las dos grandes empresas británicas dedicadas al negocio naviero eran Cunard y White Star. Cunard tomó la delantera con un barco llamado Lusitania, que fue el trasatlántico más rápido del momento, tanto que se le conocía como la liebre de los mares. La White Star viendo que no podía competir en rapidez con el Lusitania decide crear un nuevo concepto de barco, en el que prime el lujo y la comodidad en vez de la rapidez. Deciden crear tres grandes trasatlánticos que iba a ser bautizados con los nombres de: Olympic, Titanic y Gigantic. Los nombres, que transmiten tanta superioridad, estaban basados en la mitología griega y hacían alusión a los dioses olímpicos, a los titanes y a los gigantes.
El Olympic y el Titanic se construyen en unos astilleros de Belfast, lo que fue un gran logro, ya que era la primera vez que se construían a la vez dos naves de esta envergadura. El 20 de octubre de 1910 se hace el viaje inaugural del Olympic, convirtiéndose en el barco más grande del mundo e inaugurando la era de los supertrasatlánticos, ya que en su interior albergaba gimnasios, baños turcos o cafés parisinos. Al finalizar su primer viaje, los medios de comunicación hablaron de un rotundo éxito de la travesía, destacando sus medidas de seguridad y asegurando que este tipo de barcos eran prácticamente insumergibles... afirmación que más tarde le pesaría a la White Star. El 20 de septiembre de 1911, el Olympic tiene un incidente con el Hawke, un buque de guerra que colisiona con la popa del trasatlántico, destrozando varios de sus camarotes, aunque sin causar daños humanos, ya que todos los pasajeros se encontraban en ese momento en el restaurante. De este incidente se culpó al Olympic, al que se le acusó de ir demasiado rápido, y quedó inutilizable, aunque sí pudo regresar a Belfast para que lo repararan, tardando seis meses en volver a estar operativo.
El siguiente gran trasatlántico que emprendería su marcha fue el Titanic, el más célebre hoy en día, pero el menos famoso en esa época, ya que le faltó la publicidad que le dieron al Olympic Digamos que fue considerado como el "segundón", aunque su botadura atrajo todas las miradas. El Olympic y el Titanic eran prácticamente idénticos y muchos de los viajeros que habían viajado en el Olympic volvieron a viajar en el Titanic, pero con la condición de ser atendidos por la misma tripulación, así que la mayoría de los trabajadores repitieron.
El viaje inaugural del Titanic se produce el 11 de abril de 1912, pero lo cierto es que el barco estuvo a punto de no salir del puerto, lo que hubiera cambiado el destino de muchas personas. El Titanic no lograba salir de un muelle atestado por otros trasatlánticos, empezó a avanzar demasiado rápido y casi colisiona con otro barco llamado Nueva York, lo que casi provoca que no iniciase su viaje inaugural. Al final emprendió el viaje y en la madrugada del 14 al 15 de abril chocó con un iceberg, provocando la muerte de 1.514 personas. Este horrible accidente provocó el estupor en la industria naval y el Olympic fue retirado del servicio para mejorar sus medidas de seguridad.
Los restos del Britannic
Pero había un tercer barco que aún no había sido estrenado, el que llevaba por nombre Gigantic, al que se le decidió cambiar el nombre tras el accidente del Titanic y se quedó con el nombre de Britannic; ya que consideraban el primer nombre inapropiado, como una manera de tentar al destino. En 1915 se iba a celebrar su viaje inaugural, pero se canceló, ya que, a causa de la Gran Guerra, la marina inglesa requisó todos los trasatlánticos, siendo el Britannic convertido en un barco hospital que faenó en la zona de los Dardanelos. Empezaron a correr rumores sobre que el Britannic no respetaba la convención de Ginebra, ya que, además de a sus funciones como hospital, también se dedicaba al traslado de tropas y de armamento; por lo que su presencia en la zona empezó a causar muchos recelos. El 21 de noviembre de 1916, el Britannic explota en el Canal de Krea. Enseguida se echaron al agua los botes salvavidas, pero con la mala suerte de que éstos fueron succionados y destrozados por las hélices del propio barco, provocando la muerte de 30 personas. El barco se hundió en 55 minutos, tres veces más rápido que el Titanic y nunca se aclaró del todo el motivo de la explosión: hay quien piensa que fue torpedeado pro un submarino alemán, debido a los rumores sobre el incumplimiento del barco de la Convención de Ginebra; y hay quien piensa que lo más probable fue que explotara una mina a su paso.
El Olympic también fue requisado por la marina inglesa y, en mayo de 1918 se encontró con un submarino alemán al que invistió y hundió, convirtiéndose en el único trasatlántico capaz de acabar con un submarino de guerra. Al finalizar la guerra, el Olympic volvió a sus rutas comerciales habituales durante 15 años más, hasta que en 1934 se le retiró de la circulación, siendo vendido como chatarra en 1935.
60 años después de su tragedia, el biólogo marino Jaques Cousteau quiso encontrar los restos del Britannic, y lo hizo en diciembre de 1975. Los restos se encontraban a 130 metros de profundidad, por lo que no pudo explorarlo convenientemente. En 1995, Robert Ballard volvió a explorar los restos del barco y descubrió que se había hundido tan rápidamente, porque varios ojos de buey estaban abiertos. No encontró el ancla dónde se debería encontrar la supuesta mina que acabó con el Britannic, pero tampoco tenía pruebas de que hubiese sido torpedeado por los alemanes.
Violet Jessop
Como curiosidad, una mujer llamada Violet Jessop trabajó en la tripulación del Olympic y del Titanic, siendo una de las 700 supervivientes de éste último; y también trabajó como enfermera en el Britannic, sobreviviendo también a esta tragedia y a pesar de su fobia al agua.

Un San Valentín sangriento

Hoy es un día para ponerse románticos y ¿qué hay más romántico que la ciudad de Chicago en los años 20? Afortunadamente muchas cosas jajaja, pero sí que es cierto que el día de San Valentín también se recuerda por un suceso ocurrido en dicha ciudad en 1929.
Pero para explicar lo que ocurrió en 1929 habría que remontarse cinco años atrás. En 1924 había dos bandas rivales en Chicago, una capitaneada por John Torrio, maestro de Al Capone, y la otra liderada por Dion O'Banion. Torrio le propuso a O'Banion comprarle su cervecería, con el único propósito de que éste abandonara Chicago. O'Banion aceptó, aún sabiendo que unos días después habría una redada policial en la cervecería. Lo que a O'Banion le pareció una victoria sobre Torrio, ya que le había sacado dinero y se había reído de él; se tornó en tragedia porque O'Banion fue acribillado por varios hombres unos días después.
En 1925 Torrio se fue de Chicago y dejó su banda en manos de Al Capone, que empezó a controlar el alcohol y la prositución de la ciudad; mientras que el hueco dejado por O'Banion fue cubierto por dos hombres: Hymie Weiss y Bugs Moran, los cuales intentaron varios atentados contra Capone a modo de vendetta.
Capone era una persona con mucho carisma y, a su manera, mucho encanto y era tratado como un héroe por la prensa, ya que, en esta época, los mafiosos no eran vistos como unos delincuentes, sino como como unos benefactores que luchaban contra la ley seca. Al Capone intentó llegar a un acuerdo con Hymie Weiss y éste se negó, por lo que fue encontrado muerto a los pocos días con 28 años, y no precisamente de muerte natural.
El 14 de febrero de 1929, la banda de Moran se reunió para recoger un cargamento de alcohol. Había siete personas esperando a su jefe, pero éste llegaba tarde y a quién sí vieron llegar fue a una patrulla de policía acompañada por un coche no identificado. Eso les extrañó a los siete mafiosos, ya que habían pagado su cuota a la policía para que les dejase trabajar sin problemas y, cuando tres policías y dos civiles les ordenaron ponerse contra la pared, ya sabían que algo iba muy mal. En este momento llegó Bugs Moran, pero tuvo tiempo de huir y refugiarse en una cafetería cercana, mientras que sus siete compañeros eran ametrallados.
Una de las personas que cometió el crimen fue "Machine Gun", quién fue detenido, pero usó lo que se conoció en aquellos días como la "coartada rubia", es decir, dijo que pasó el día de San Valentín con su novia Louise Rolfe, y no se pudo demostrar lo contrario. También se acusó a Al Capone, pero pudo demostrar que ese día se encontraba en Miami.
Con esta matanza, la banda de Capone controló toda la ciudad de Chicago, pero se dejó de ver al gánster como un héroe local y se le empezó a considerar un verdadero delincuente. Un par de años más tarde fue condenado a cumplir once años de prisión por evasión de impuestos, convirtiéndose en uno de los huéspedes más famosos de la cárcel de Alcatraz. Murió en 1947, muy afectado por la sífilis. Por otra parte, a pesar de haber sobrevivido, la carrera de Bugs Moran quedó truncada tras este suceso. Murió de cáncer en 1957.
La matanza del día de San Valentín ha inspirado muchas películas y canciones. Por ejemplo, esta masacre es la razón por la cual Jack Lemmon y Toni Curtis tienen que ingresar en una banda femenina, ya que son testigos de los crímenes. Pero yo os dejo aquí una canción, que he de advertir para la gente sensible que es bastante mala, pero de lo mala que es me ha hecho mucha gracia. Solos o en compañía, espero que tengáis un San Valentín sin tantos sobresaltos.

martes, 6 de octubre de 2015

Los agotes, viviendo en la marginación

Supongo que hay mucha gente que se indigna, y con razón, cuando oye hablar, por ejemplo, del trato que le dieron los nazis a los judíos cuando llegaron al poder en Alemania. Lo que quizá mucha gente no sepa es que, durante ocho siglos, en España también hubo una discriminación tremenda contra un pequeño grupo social, conocido como los agotes.
Los agotes vivían principalmente en los valles de Baztán y Roncal (Navarra), pero también en Euskadi, el País Vasco francés y en la zona de Jaca (Huesca). Los primeros testimonios escritos sobre ellos datan del siglo XII, aunque tampoco se sabe con total seguridad cuándo se establecieron en esas tierras. No pertenecían a ninguna raza diferente ni practicaban una religión distinta, es más, parece ser que eran cristianos muy devotos, así que no está claro el origen de su marginación. Tampoco está claro de dónde venían los agotes: para algunos autores, eran descendientes de los godos, ya que tenían unos rasgos físicos propios del centro y norte de Europa; otros autores afirman que eran descendientes de criminales franceses que estaban huyendo de la justicia; mientras que para otros, los agotes descienden de los Cátaros y se establecieron en el norte de España y sur de Francia porque huían del rey galo y del Papa por su disidencia religiosa, lo que podría haber provocado el odio de los vecinos del lugar.
De ellos se dijo de todo: que descendían de paganos celtas o herejes, que eran homosexuales, hechiceros, que hacían pactos con el diablo, que practicaban la zoofilia, que olían mal e, incluso, que tenían rabo. Pero probablemente la acusación más grave y la que más les limitó en su convivencia fue que se creía de ellos que contagiaban la lepra, así que los agotes tenían que ir tocando una campanilla cada vez que pasaban por algún lugar, para alertar a los vecinos de su presencia y que les diera tiempo a apartarse de su camino.
También eran obligados a llevar una seña identificativa en sus ropas, que solía ser una pata de oca o una huella de gato de color rojo. Se les prohíbe casarse con la población no agote, lo que les condena a una endogamia que alimenta aún más su marginación. Tenían que vivir fuera de los núcleos habitados, ya que no podían mezclarse con la población autóctona. Tampoco podían participar de las fiestas o de los bailes., cualquier celebración tenía que realizarse exclusivamente dónde ellos viviesen. No podían portar armas bajo ningún concepto, ni aún en caso de guerra. No podían cultivar la tierra, ni criar ganado, ni andar descalzos, ya que se consideraba que todo lo que tocaban lo contaminaban. Así que se dedicaron a la carpintería, a la construcción y también eran canteros y sepultureros, ya que se pensaba que a través de los materiales no podrían contagiar nada.
Evidentemente, a partir de la Edad Media, la palabra agote se convirtió en uno de los insultos más ofensivos que alguien le podría decir a otro. En las universidades, hasta el siglo XIX, se exigía un certificado de limpieza de sangre para conseguir el ingreso, en el que debía constar que el futuro alumno no era musulmán, ni judío, ni converso, ni agote.
En las iglesias tenían una entrada exclusiva para ellos en uno de los laterales y se tenían que situar en un lugar estrecho debajo del coro, teniendo una barrera que les impedía acercarse a la parte delantera del templo. También tenían una pila bautismal sólo para ellos y sus ofrendas se recogían y se ponían aparte. Se les daba la paz con el portapaz puesto al revés y tapado con un paño. Tampoco podían ser ordenados sacerdotes. Parece ser que con quién sí tuvieron cierto contacto fue con los Templarios, para los que construyeron varias iglesias, ya que, al vivir apartados del resto de habitantes, eran una garantía de discreción para esta orden religiosa.
En el año 1514, los agotes piden y consiguen una bula del Papa León X para que se eliminaran las prohibiciones que tenían que sufrir en las iglesias, aunque, en la práctica, no se llevó a cabo. En 1819, las Cortes de Navarra eliminan las leyes discriminatorias medievales, lo que en teoría favorece a los agotes. Ese mismo año, Juan de Goyeneche, funda en Madrid el pueblo de Nuevo Baztán. al que quiere llevar a los agotes como trabajadores de una fábrica de su propiedad y así apartarles de toda la discriminación que sufren. Algunos fueron con él, pero la mayoría optó por permanecer en su tierra, o fueron y regresaron al poco tiempo.
Gueto de Bozate en Arizcun
A partir de 1819, la vida de los agotes más o menos se normalizó en muchos sitios, pero hay zonas en las que esta discriminación se ha dado hasta bien entrado el siglo XX, como en Arizcun (Navarra), dónde aún hoy existe el barrio de Bozate que, hasta hace relativamente poco, fue un gueto para los agotes.
Según cuentan varios autores, si se quería identificar a un agote a simple vista había que fijarse en sus orejas, ya que no tenían lóbulo y por esto eran considerados una raza inferior. Y los testimonios escritos que describían físicamente a los agotes, decían que tenían el pelo rubio o castaño claro, ojos grandes de color azul o verde y sin lóbulo en la oreja... ¡así que más de uno nos tendremos que plantear nuestros orígenes!

¡Inocente!

El día 28 de diciembre es el día de los Santos Inocentes, en el que se conmemora la matanza de unos 30 niños, menores de dos años, en Belén, hace algo más de dos mil años. Cuando los Reyes Magos iban a visitar el pesebre dónde había nacido Jesús, pararon antes en el palacio del rey Herodes, el cual les pidió a los Magos que, a su vuelta, volvieran a verle para indicarle dónde se encontraba el tal Jesús, ese que algún día sería rey de Israel; para poder ir a adorarlo él también. Los Reyes Magos tuvieron un sueño en el que un ángel les decía que no le dieran ningún tipo de información a Herodes, así que emprendieron el regreso a casa por un camino diferente. Herodes, desesperado y sin tener las noticias deseadas, ordenó que se matasen a todos los niños menores de dos años nacidos en Belén, con el fin de deshacerse de aquel que había nacido para destronarle.
En España e Hispanoamérica es tradicional celebrar este día gastando bromas a la gente, la más típica y, nunca mejor dicho, la más inocente, es la de pegar una llufa en la espalda de alguien, es decir, el típico monigote de papel. Las llufes son una representación de espíritus etéreos que durante el final del año rondan por todas partes riéndose y atormentando a los más inocentes. En otros países la costumbre es gastarse bromas el 1 de abril, algo que también se hace en Menorca, por ejemplo, por su pasado británico.
Pero a parte de las típicas bromas, en ciertos lugares de España este día se celebra de una manera singular. En Tremp (Lérida) se cuelga una llufa gigante del campanario de la iglesia, en Ibi (Alicante) es el día de los enharinados, es decir, hay una batalla de harina entre cargos públicos y su oposición; en Fraga (Huesca) se lanzan huevos entre las diferentes peñas del pueblo y en Jalance (Valencia) hay aún un vestigio de la "fiesta de los locos", festividad que da origen a nuestro actual día de los Inocentes.
Representación de la Fiesta de los Locos
La "fiesta de los locos" empezó a celebrarse en Francia durante la Edad Media, en un día indeterminado entre Navidad y el día de Reyes. Ese día, en las iglesias y monasterios, entraba un grupo de enmascarados, vestidos de bufones o de mujer, y elegían al "obispo de los locos" o, incluso, al "Papa de los locos" en las iglesias que dependían directamente de la Santa Sede. Estos obispos y papas oficiaban misa y bendecían al pueblo con todos los atributos eclesiásticos de dichas figuras, incluidos la mitra y el báculo. Mientras se oficiaba la misa, los "locos" comían carne en el altar o jugaban a los dados, y al finalizar ésta, corrían, cantaban y bailaban hasta quedarse desnudos. Parece ser que se cometían en estas celebraciones bastantes actos impuros y se decía algún que otro improperio. Esta celebración tenía su origen en una superstición romana, que a su vez la había importado de Grecia, por la que el primer día del año la gente se tenía que disfrazar con pieles de animales, algo que tomaron para sí los cristianos, pero que, con el paso del tiempo, terminó degenerando en la "fiesta de los locos".
Estas celebraciones fueron prohibidas por la Iglesia en el siglo XVI y, para calmar sus excentricidades, se decretó en su lugar el día de los Santos Inocentes. Seáis locos o inocentes, mañana id con cuidado...

Papá Navidad

Dentro de pocos días, al menos en algunas casas, recibirán la visita de Papá Noel, por eso he decidido indagar un poco en su origen, para que veáis a quién dejáis entrar en vuestro querido hogar. El origen de esta figura se encuentra, de nuevo, en los ritos paganos de la celebración del solsticio de invierno, más concretamente en el Festival de Sigillaria, en el que los adultos les hacían regalos a los niños. Pero en otras zonas también existían figuras que por estas fechas les hacían regalos a los niños, algunos siguen sobreviviendo al paso del tiempo, como es el caso de la Bruja Befana en Italia o el Olentzero en Euskadi y Navarra. Así que el Cristianismo intentó conglomerar y sustituir todas estas figuras por la única figura de Nicolás de Bari. ¿Por qué Nicolás de Bari y no cualquier otro personaje del santoral? Porque Nicolás de Bari murió el día 6 de enero, así que, dada la cercanía que tenía esta fecha con la Navidad, les pareció una figura adecuada; y también porque hay algunas leyendas que le relacionan con los niños y con los regalos.
Nicolás de Bari nació en torno al año 280 en Licia, la actual Turquía, en el seno de una familia muy acomodada. Cuando tenía 19 años, la peste arrasó esa zona, llevándose por delante muchas vidas, entre otras, las de sus padres. Así que Nicolás ayudó a los enfermos, repartió sus bienes entre los más desfavorecidos y se ordenó sacerdote, llegando a ser, años más tarde, obispo. Se le llama Nicolás de Bari porque sus reliquias se encuentran allí, tras la invasión otomana de la región natal de Nicolás.
Hay una leyenda que asegura que varios niños fueron acuchillados y que Nicolás de Bari rezó por ellos, produciéndose así su curación total e inmediata, por eso es un santo al que se le identifica como un benefactor de la infancia. Otra leyenda cuenta que había un hombre muy pobre que no podía casar a sus tres hijas, ya que no tenía ninguna dote que ofrecer y, en esa época, era condenar a las mujeres a la soltería, algo no muy bien visto en esos años. Así que Nicolás de Bari les regaló a cada una de las hijas sendas bolsas llenas de oro según fueron alcanzando la edad de casarse. Pero lo curioso y lo que nos resultará familiar es cómo entregó Nicolás dichos regalos: entraba a hurtadillas en la casa y ponía las bolsas de oro en los calcetines de las muchachas, que estaban sobre la chimenea secándose.
Así que, en ciertas regiones de Europa, se fue extendiendo la popularidad y la devoción de Nicolás de Bari. En 1624 unos holandeses cruzaron el charco y fundaron la ciudad de Nueva Amsterdam, llevando consigo todas sus costumbres y creencias, como la devoción a su patrón Sinterklaas, que con la pronunciación angloparlante terminó convirtiéndose en Santa Claus. La fama del santo se extendió rápidamente, no sólo entre las personas de origen holandés, sino entre todos los habitantes de la zona. Washington Irving, en el siglo XIX, llegó a afirmar que Santa Claus era el guardián de Nueva York.
Representación de Santa Claus que hizo Thomas Nast en 1863.
En 1863, Thomas Nast hace unas tiras navideñas para la revista "Harper's weekly" y en ellas le dio a Santa Claus la fisionomía que conocemos hoy en día, es decir, dibujó a un señor mayor, bonachón, gordo y barbudo. A finales del siglo XIX, un anuncio de Lomen Company situó el origen de Santa Claus en el Polo Norte y popularizó a sus célebres renos; y en 1902 L. Frank Baum escribió "The life and adventures of Santa Claus". Ambas cosas sirvieron para extender la popularidad de este personaje.
En 1931, Coca-Cola hace un anuncio que tiene como protagonista a Santa Claus y lo viste, evidentemente, con los colores de la compañía: rojo y blanco. Se dice que esta famosa marca de refrescos fue la creadora de las representaciones de Santa Claus tal y como las conocemos hoy pero... no deja de ser una leyenda urbana. Coca-Cola lo único que hizo fue pedirle al dibujante Habdon Sundblom que humanizara un poco más la figura que había representado Thomas Nast en 1863, pero éste último ya había representado a Santa Claus con los colores rojo y blanco. Durante el siglo XIX es cierto que no había una iconografía establecida para representar a Santa Claus y, en ocasiones, se le representó vestido de verde, pero, con anterioridad a 1931, ya había muchas imágenes de Santa Claus vestido de rojo y blanco, como la que apareció en "St NIcholas Magazine" en 1926, basándose en las representaciones antiguas que existían de Nicolás de Bari, en las que también aparecía vestido de rojo y blanco, ya que eran sus colores eclesiásticos.
En el siglo XIX, cuando Nueva Amsterdam pasó a manos inglesas, convirtiéndose así en Nueva York, la figura de Santa Claus llegó a Europa. En la mayoría de los países se le llamó Papá Navidad: Father Christmas, Père Noël, Babbo Natale, etc. Excepto en España y los países hispanoparlantes, en los que se castellanizó la palabra francesa Noël y se le llamó Papá Noel.
Hoy en día, la polémica en torno a su figura se encuentra en torno a lugar de origen ya que, dado que el Polo Norte se encuentra en un lugar inhóspito, justo en medio del Ártico, su procedencia actualmente se la disputan Finlandia, Noruega, Siberia y Groenlandia, aunque es en Finlandia donde podéis visitar la supuesta casa del santo navideño.
En fin, portaos bien estos días si queréis que Papá Navidad os deje algo en el calcetín. Por mi casa no pasará, yo me siento muy monárquica en estas fechas...

Io, Saturnalia!!


Muchas festividades cristianas tienen un origen pagano, la Iglesia asimilaba dichas festividades dándoles un nuevo significado para quitarse de encima celebraciones que no le interesaban y, aprovechando su popularidad, dar también más oficialidad al Cristianismo. Y eso fue lo que pasó con las navidades y la epifanía o día de reyes.
Navidad, en su origen, significa nacimiento y, aunque no se sabe a ciencia cierta cuándo nació Jesús, lo que sí queda bastante claro es que ni por asomo fue en el mes de diciembre, La fecha de su nacimiento se debe aproximar más a la primavera porque parece ser que es la fecha en la que se realizaban los censos en la región de Judea y no hay que olvidar que Jesús nació en Belén porque su familia viajó hasta allí para inscribirse en el censo. Entonces, ¿por qué se elige el mes de diciembre para celebrar su nacimiento? La respuesta está en la celebración de las Saturnales romanas y en las fiestas del solsticio de invierno o nacimiento del Sol celebradas en multitud de culturas.
Las Saturnales romanas son unas celebraciones en honor a Saturno, dios de la agricultura y también es una fiesta del triunfo. Esta fiesta se introdujo en Roma en el año 277 a.c. para dar moral a los ciudadanos tras una derrota militar sufrida ante los cartagineses. Pero, en general, se interpretó más como la fiesta de la finalización de los trabajos del campo, cuando las familias campesinas y los esclavos tenían tiempo para descansar. Se celebraban entre el 17 y el 23 de diciembre, lo que suponía una semana de diversión con mucha comida y mucha bebida. Las fiestas comenzaban con un sacrificio en el templo de Saturno y continuaban con un banquete público, al que estaba invitado todo el mundo. Los romanos adornaban sus casas, las iluminaban con velas y decoraban los árboles... pero los árboles plantados, ya que la costumbre de tener un árbol en casa para celebrar la navidad es posterior. Eran unas fechas en las que se aprovechaba para visitar a la familia, había intercambio de regalos y también se hacían bromas, como se sigue haciendo hoy en día en los santos inocentes. Quizá lo más característico de estas fiestas, aparte de la comida y la bebida, es que se jugaba al mundo al revés y durante una semana los esclavos intercambiaban los papeles con sus amos o los hijos los intercambiaban con sus padres. En cada casa también se tenía que elegir a una persona para que presidiese el banquete y había que acatar todas sus órdenes, por muy descabelladas que fueran.
Justo al acabar las Saturnales, empezaba la celebración del solsticio de invierno, cuando los días empiezan a alargarse y la noche se hace más corta, que en Roma se asociaba con el nacimiento de Mitra, dios solar persa introducido en Europa por los romanos. Pero este tipo de celebración del solsticio de invierno se hacía en muchas regiones, en muchos pueblos bárbaros, como los celtas, o incluso en las culturas precolombinas.
Representación del dios Mitra
Tras la celebración del nacimiento de Mitra se daba paso al festival de Sigillaria, una festividad especialmente dedicada a los niños, en las que éstos recibían muchos regalos.
Pero hay otra fecha que es mágica en nuestra cultura, pero que ya lo era muchos siglos antes, y no es otra que la noche del 5 al 6 de enero, fecha muy celebrada especialmente en Egipto y en Grecia.
En Egipto se celebraba la epifanía de Osiris, que venía precedida por un periodo de duelo por la muerte del dios durante el solsticio de invierno, hasta que reaparecía Osiris y las aguas del Nilo se convertían en vino.
En Grecia, el dios Osiris fue asimilado por Dionisos y el 6 de enero celebraban el culto a este último y la bendición de los ríos. Era una celebración muy especial, sobre todo, en la isla de Andros, donde, en la noche del 5 al 6 de enero, manaba de una fuente un vino milagroso que daba testimonio de la presencia de Dionisos en la isla.
Así que si no os va eso de celebrar estas fiestas muy cristianamente, cometed entonces todos los excesos que podáis aguantar y así las estaréis celebrando al modo romano... incluso el que se atreva puede probar a jugar al mundo al revés!

domingo, 4 de octubre de 2015

Jarabe de heroína.

En el año 1898 los laboratorios Bayer sacan al mercado su producto más famoso, que aún hoy en día pervive: la aspirina. Once días después decidieron comercializar un jarabe para la tos, indicado especialmente para niños, y que estaba compuesto por heroína. El nombre se lo pusieron después de ver los efectos que causaron en las primeras personas que lo probaron. Así que Bayer publicitó la aspirina y la heroína de manera conjunta, presentando ambos productos como los analgésicos más eficaces.
Es a partir de 1900 cuando el uso de la heroína empieza a ser masivo, ya que a parte de las campañas publicitarias en los periódicos, los propios médicos repartían muestras gratuitas en sus consultas para que los padres se la dieran a probar a sus hijos, porque se consideraba el mejor remedio para la tos del momento y también resultaba muy útil para otro tipo de enfermedades como las infecciones pulmonares. En España, la mayor campaña de publicidad se hizo aprovechando el frío invierno de 1912.
A la heroína se la vendió como un sustitutivo inocuo de la morfina, con los mismos resultados calmantes, pero sin provocar ningún tipo de adicción. De hecho, algunas sociedades filantrópicas estadounidenses, mandaron muestras gratuitas de heroína a adictos a la morfina que se querían rehabilitar.
Pero se empezaron a ver algunos comportamientos raros en los niños que tomaban el jarabe de heroína, ya que algunos empezaron a simular estar enfermos solamente para que sus padres les suministraran tan "inofensivo" brevaje. Bayer intentó silenciar todas las voces críticas hacia la heroína, aún a sabiendas de que en realidad no existía ningún estudio que avalara la seguridad del producto. Pero en 1913 se descubrió que la heroína, al pasar por el hígado, se convertía en morfina, dando así explicación a todos los casos de pequeños adictos que se habían producido; por lo que Bayer decidió retirar el producto de manera definitiva. En fin, para que luego digan que estos tiempos son malos porque estamos rodeados de droga...

Día de acción de gracias.

Hoy en Estados Unidos y Canadá celebran el día de acción de gracias que tanto hemos oído mencionar en series de televisión y películas. Pero, al menos yo, la conclusión que saco al ver imágenes de este día es que se ponen hasta arriba de comer, especialmente pavo, se junta toda la familia y al final terminan regañando por algo!
Pero el origen de esta fiesta es bastante antiguo, tanto como la colonización de América. En Canadá esta fiesta se celebra en el segundo lunes octubre y tiene su origen en una festividad religiosa de la isla de Terranova; mientras que en Estados Unidos se celebra el cuarto jueves de noviembre y su origen es un poco difuso.
Digamos que el origen "oficial" de esta festividad se encuentra en la entonces colonia de Plymouth, hoy en día ciudad del estado de Massachusetts. Allí llegaron unos peregrinos ingleses en 1620 y tuvieron que sufrir la crudeza del invierno, dándose cuenta de que ni siquiera tenían víveres suficientes para alimentar a los 102 colonos que allí se encontraban. Así que la tribu indígena de los Wampanoag les ayudó dándoles semillas para que las sembraran y enseñándoles a pescar y a cazar. En 1621, después de conseguir su primera cosecha de maíz, los colonos decidieron hacer un banquete de agradecimiento para sus, entonces, amigos indígenas que tanto les habían ayudado. Y de esta manera se supone que se celebró el primer banquete de acción de gracias, aunque es cierto que en Europa ya existían fiestas de la cosecha e incluso, las propias tribus indígenas, también tenían festividades parecidas.
Hay historiadores que ponen en duda esta versión sobre el origen del día de acción de gracias, ya que unos afirman que los que realmente celebraron este día por primera vez fueron los colonos ¿adivinais de dónde?... sí, españoles! en Saint Augustine (Florida) en el año 1598; y otros creen que el origen de esta fiesta se encuentra en Virginia, en el año 1607.
Sea como fuere, entre los años 1621 y 1863, el día de acción de gracias se celebró de manera esporádica y sin tener una fecha fija. Antes de que estallara la Guerra de Secesión, hubo una campaña que animaba a celebrar el día de acción de gracias, ya que se quería tener un elemento de cohesión entre el norte y el sur en tiempos tan convulsos. Y fue Lincoln, en 1863, quien la declaró una fiesta nacional, poniendo como fecha de su celebración el último jueves de noviembre, y ya en el siglo XX, Roosevelt instituyó su fecha definitiva, es decir, el cuarto jueves de noviembre... que os puede parecer la misma fecha, pero no siempre coincide que el cuarto jueves sea el último.
A parte de la celebración familiar, también se hace un gran desfile de acción de gracias en la isla de Manhattan, y también este día significa la apertura de la temporada de compras navideñas en Estados Unidos... aquí el Corte Inglés no aguantaría hasta el cuarto jueves de noviembre!
Y ahora me voy a permitir una pequeña licencia, ya que voy a poner un vídeo que no está directamente relacionado con el tema que nos ocupa. Pero si yo le veo algo bueno al día de acción de gracias, es que era la excusa de la serie "Friends" para hacer algunos de sus mejores capítulos. Así que como homenaje voy a poner el momento que más me gusta a mí... y no sólo a mí, sé que alguna más se reirá viéndolo :P. Y ya sabeis, sed muy agradecidos... al menos hoy.

Maratones de baile.

Hoy en día, muchas de las personas que no somos aficionadas a ciertos programas de televisión nos preguntamos cómo puede haber ciertas personas que se humillen y que pierdan su dignidad por un poco de dinero. Pues ni siquiera eso lo hemos inventado nosotros, porque mucha gente tiene un precio desde hace mucho tiempo. Y un ejemplo podrían ser los maratones de baile, que alguna vez hemos visto reflejados en el cine o la televisión, y en los que se juntaban dos factores: unos participantes dispuestos a todo por dinero y unos empresarios sin escrúpulos.
El primer maratón de baile del que se tiene noticias, se celebró en 1923 en Inglaterra y duró 9 horas, una nimiedad en comparación a la evolución que seguirían estas competiciones. Durante los años 30, los maratones se convirtieron en un gran negocio, ya que era la época de la gran depresión, en la que había poco dinero, poco trabajo y mucho tiempo libre. Así que con este panorama, mucha gente se animó a participar, ya que, si ganaban, obtendrían un premio en metálico, comida gratis durante cierto tiempo y una fama inminente, aunque efímera.
Las normas de la competición eran muy claras: ganaba el concurso la última pareja que quedara en pie, debiendo estar en movimiento 45 minutos de cada hora, permitiéndoles un descanso de 15 minutos para descansar, ir al baño, recibir primeros auxilios... cualquier cosa menos dormir. En los primeros compases del maratón las parejas se esmeraban mucho con sus pasos de baile, pero llegaba un momento, lógicamente, en el que sólo podían mover los pies.
Los maratones se hacían con público, que pagaba religiosamente su entrada e incluso hacían apuestas, por lo que se movía bastante dinero en este circuito. Las personas encargadas de vigilar el concurso eran los llamados jueces de piso, que también eran los encargados de animar el ambiente cuando éste decaía, así que le prometían al público que para el día siguiente verían luchas en el barro con los participantes, bodas, eliminatorias, etc. Eran personas que se comportaban con mucha crueldad con los concursantes sólo para dar espectáculo: algunas veces obligaban a los participantes a retarse en carreras de diez minutos alrededor de la pista, eliminando a las tres últimas parejas; torturaban a los participantes más débiles acelerando el ritmo de la música o les golpeaban con toallas húmedas en sus piernas entumecidas.
Muchas personas salían de allí con lesiones físicas que podían ir desde ampollas en los pies, hasta algún tobillo roto. Pero el caso más extremo se dio en el año 1932, cuando un joven murió tras llevar 48 horas bailando. Por otra parte, alguno de sus participantes más célebres se hizo profesional, como es el caso de Stan West, del que se dice que llegó a bailar 2.000 horas en 1933.
Parece ser que el maratón más largo tuvo lugar en Pittsburgh en 1930, ya que duró 30 semanas y se caracterizó porque se fue reduciendo de manera progresiva el tiempo de descanso de los participantes: empezaron siendo 20 minutos, después 10, después 5, hasta que finalmente bailaron sin descanso alguno. Los ganadores se llevaron un premio de 2.000 dólares.
Debido a su crueldad y a ser unos certámenes que, al fin y al cabo, lo único que hacían era aprovecharse de las necesidades de la época, los maratones de baile fueron prohibidos en el año 1933, aunque continuaron de manera clandestina hasta el final de la década de los 40. En uno de estos maratones clandestinos celebrado en Roseland, la policía de Nueva York entró a hacer una redada y los organizadores trasladaron a los participantes, lo cuales no dejaban de bailar, a una furgoneta que los llevó a una barcaza para salir por vía marítima de la jurisdicción de la policía. Este maratón se tuvo que suspender, ya que todos los participantes acabaron mareados.
En 1969 se estrenó la película "Danzad, danzad,malditos" protagonizada por Jane Fonda y que refleja muy bien lo que fueron estos concursos, más deshumanizados que entretenidos.

Día de difuntos

Después de ver el origen de Halloween, merece la pena detenerse en el día de los difuntos mexicano, la otra festividad más célebre durante esta época. El día uno de noviembre se hace la fiesta por las almas de los niños y el día dos es la fiesta por las almas de los adultos. Lo que tienen de singulares estas celebraciones es que no se toma la muerte como algo oscuro y que nos tiene que dar miedo, sino todo lo contrario, es una fiesta donde los vivos juegan con la muerte y se burlan, y se acentúan mucho las ideas de que la muerte nos iguala a todos y de la cotidianidad de la propia muerte.
Todas estas festividades tienen un origen mesoamericano y tienen una antigüedad de unos 3.000 años aproximadamente. Varias etnias prehispánicas honraban a sus ancestros dando gran valor a la muerte y conservaban sus cráneos como trofeos, los cuales eran mostrados durante los rituales como un símbolo de muerte y renacimiento. Estas celebraciones se prolongaban durante todo el noveno mes solar azteca, lo que correspondería con el mes de agosto. Las festividades eran presididas por la diosa Mictecacihuatl, la dama de la muerte, a la que hoy se la identifica con Catrina o "la santa muerte"; esposa de Mictlantecuhtli, el señor de la tierra de los muertos.
Con la llegada de los españoles a América se quiso imponer el catolicismo como única religión y cambiaron la fecha de la festividad de los difuntos, haciéndola coincidir con la fiesta de todos los santos cristiana, como también hicieran con halloween. Pero la fiesta ha perdurado hasta hoy, aunque hay en algunas regiones de México que se celebra con más intesidad que en otras.
Muy típico de estos días son las calaveras literarias, que son unos epitafios humorísticos en los que la muerte bromea con personajes reales, normalmente políticos, y les termina diciendo lo que les llevará a la tumba. Hay concursos que premian las mejores calaveras literarias para seguir fomentando esta costumbre que, poco a poco, ha ido decayendo.
También hay otro tipo de calaveras muy populares, que son las calaveritas de azúcar, dulces con forma de cráneo hechos con azúcar, chocolate, golosinas... y suelen estar espolvoreados con azúcar teñida de rojo. Se venden en unos mercados llamados "todos santos". Otro dulce típico es el pan de muerto, un pan dulce que representa a diferentes figuras.
Pero quizá lo más característico de esta celebración sea la visita a las tumbas y los panteones de los familiares, ya que se cree que el día uno de noviembre regresan las almas de los niños y el día dos regresan las de los adultos, y se les hace como una especie de fiesta de bienvenida. Las tumbas se llenan de flores, especialmente se adornan con cempasuchitl, una flor de color amarillo, que es el color que simboliza a la muerte en México. Se le hacen ofrendas a los muertos con comida y objetos personales, que pueden ser desde cigarrillos hasta juguetes. También se suelen llenar de velas para iluminar el camino a casa del muerto. Incluso hay familias que contratan grupos de música para que toquen las canciones favoritas del difunto. Muchos familiares velan en el cementerio durante 24 horas y hay en ciertas regiones en las que los velatorios del día uno son llevados a cabo exclusivamente por niños. Si no se puede visitar la tumba, entonces cada familia hace un altar en su casa.
En el año 2003 esta festividad fue declarada Patrimonio Inmaterial de la HUmanidad por la UNESCO:

¿Truco o trato?

Ya llega la noche de Halloween, para algunos una ocasión para ir a una buena fiesta de disfraces y para otros una americanada insufrible. Aunque lo cierto es que el origen de Halloween no se encuentra en los Estados Unidos, a pesar de que ellos hicieron posible su internacionalización, sino que se encuentra mucho más cerca y se remonta muchos siglos atrás.
Allá por el año 3.000 AC, los celtas de Gran Bretaña y, especialmente de Irlanda, celebraban la fiesta del "samhain" o final del verano, que significaba el comienzo del año nuevo celta. Como los días se hacían más cortos, era necesario reavivar el sol mediante ritos y sacrificios, así que se encendían hogueras sagradas de las que todos los miembros del poblado tomaban brasas para dar lumbre a sus hogares. La finalidad de estas hogueras era ahuyentar los malos espíritus, ya que, según la creencia popular, en esa noche se abría la puerta que separaba el mundo humano del sobrenatural y los espíritus buenos y malos vagaban por la tierra. ¿Y a qué viene disfrazarse en Halloween? Porque la gente usaba máscaras, pinturas y pieles de animales para que dichos espíritus se alejaran y no les llevaran con ellos al inframundo.
Los sacerdotes druidas portaban un nabo hueco, con una cara esculpida en su parte frontal, que representaba a Jock, el espíritu demoniaco, y con una vela en su interior que les servía de linterna; e iban casa por casa pidiendo comida y, a quien no se la daba, le echaban una maldición en nombre de Jock, y cuentan que durante ese año moría algún miembro de la familia o perdían parte de su ganado (supongo que según las prioridades de cada casa!). Así que este sería el comienzo del truco o trato. Es cierto que nosotros identificamos más Halloween con una calabaza que con un nabo porque cuando la fiesta se exportó a Norteamérica, allí no conocían los nabos aún y usaron un producto autóctono, la calabaza.
Esa noche se la veía también muy propicia para adivinar el futuro, especialmente todo lo que tenía que ver con el matrimonio. Uno de los ritos que hacían era colocar unas manzanas en un barreño con agua y si había algún joven o alguna joven que fuera capaz de coger la manzana sólo con la boca, supuestamente podría identificar a su futuro cónyuge. Hoy en día se sigue jugando a coger manzanas con la boca, pero sin ningún afán adivinatorio.
Con la llegada del Cristianismo, se intentó erradicar esta fiesta celta y en la misma fecha pusieron el día de todos los santos y el día de los difuntos, pero la fiesta se siguió celebrando, sólo que se le cambió el nombre. Pasó a ser "all hallows eve", es decir, la víspera de todos los santos y abreviándolo, halloween.
En el siglo XIX muchos irlandeses emigraron a Estados Unidos huyendo de la hambruna y siguieron celebrando su fiesta allí, con algunas variantes, ya que, como he dicho anteriormente, se sustituyó el nabo por la calabaza y el espíritu demoniaco Jock, pasó a llamarse Jack O'Lantern. Pero realmente no fue hasta 1921 cuando se empezó a celebrar masivamente en Norteamérica, año en el que se celebró el primer desfile de Halloween en Minnesota. Y la gran difusión al resto del mundo se hace a través del cine, con una película de John Carpenter llamada "La noche de Halloween" en 1978.
Así que, el que se vaya a disfrazar, que lo disfrute y se lo pase muy bien, y el que aborrezca esta fiesta, que se lo tome con tranquilidad, que es sólo una noche y se pasa rápido. Pero no digáis más que es una americanada, podeis decir que es una celtada! (chiste malo como despedida).