martes, 1 de diciembre de 2015

Jim Henson, el gran titiritero

Este artículo se lo dedico a todas esas personas que han crecido viendo "Barrio Sésamo" o "Los Fraggle", y que entre sus películas favoritas se encuentran "Cristal oscuro" o "Dentro del Laberinto"; ya que todo ello salió de la cabeza y el talento de Jim Henson.
Jim Henson nació el 24 de septiembre de 1936 en Greenville (Mississippi) y pasó su infancia en Leland, dónde su padre trabajaba para el Departamento de Agricultura. Ya durante estos años empezó a mostrar mucho interés por el arte y el mundo de la televisión. Estando aún estudiando en el instituto empezó a trabajar en programas infantiles para la televisión y, en 1955, le pidieron que hiciera unas marionetas para un show televisivo de cinco minutos de duración que se emitiría los domingos por la mañana, naciendo de esta manera "Sam & friends", su primera creación, y naciendo también algunos de sus teleñecos, como la Rana Gustavo, de la que Jim Henson fue titiritero y voz hasta 1990. Henson quería que sus marionetas tuvieran vida y mostraran sus sentimientos, así que para ello usó materiales más flexibles que la madera y varillas para manejarlos desde abajo, en vez de cuerdas, adquiriendo así gran movilidad.
En 1963 fundó la Muppets Inc. y contrató a empleados para que le ayudaran con la creación de sus personajes, como a Frank Oz, que más tarde dirigiría éxitos como "La tienda de los horrores" y también participaría como actor en multitud de películas.
Entre 1964 y 1969, Henson produjo "Timepiece", "Youth'68" y "The Cube", películas experimentales con las que adquirió nuevas técnicas que poner en práctica con sus teleñecos.
En 1969, los teleñecos empiezan a aparecer en "Barrio Sésamo", colándose en el hogar de millones de personas en todo el mundo y transmitiendo valores como la amistad o el amor, lo que les hizo conectar con el público infantil, pero también con el adulto.
En 1976 se empieza a emitir también "El show de The Muppets" y en 1979, los teleñecos protagonizarían su primera película, que recaudó 65 millones de dólares; aunque en esta época eran polifacéticos y hacían de todo, ya que incluso llegaron a actuar en teatros de Brodway.
Jim Henson y su equipo ayudaron a George Lucas en la creación de varios personajes de Star Wars. Por ejemplo, Frank Oz fue el creador de Yoda, al que incluso interpretó y dio voz.
En 1982 crea la Jim Henson Foundation, con la que pretendía promover el arte de los titiriteros por todo Estados Unidos. También en este año dirige la película "Cristal oscuro", enfocada a un público más adulto.
En 1983 crea otro programa de televisión: "Fraggle Rock", un mundo imaginario que pretende ser una alegoría del mundo real, ya que muestra las relaciones entre criaturas diferentes, que interactúan y, en el fondo, son muy importantes entre sí, a pesar de sus diferencias. Henson toca aquí diferentes temas como los prejuicios, la espiritualidad, la importancia de la identidad personal, la importancia de cuidar el medio ambiente, los conflictos sociales, la amistad, la sinceridad con uno mismo y aprender a amar lo diferente. El programa estuvo en antena hasta 1987.
En 1986, Jim Henson dirige la película "Dentro del laberinto", que en aquellos entonces fue el gran fracaso de su carrera y en 1987 hace nueve capítulos de "El Cuentacuentos", en el que los grandes cuentos legendarios europeos son interpretados por actores y marionetas.
En 1990 dirigiría su última película, "Las tortugas Ninja", ya que el 16 de mayo de ese mismo año fallecería en Nueva York a causa de una neumonía. En su funeral se cumplieron sus últimas voluntades, ya que nadie vistió de negro y se celebró una fiesta, animada por una banda de jazz y por algunas de sus marionetas, manejadas por algunos de sus empleados.
Viñeta que hizo Disney tras la muerte de Jim Henson
Sus hijos crearon la Jim Henson Creature Shop, con la que siguieron produciendo películas de los teleñecos, como "El cuento de Navidad", que protagonizan junto a Michael Caine o "It's a very Muppets Christmas movie", que protagonizan, entre otros, con parte del elenco de la serie de televisión "Scrubs". En 2004, Disney adquirió todos los derechos de estos simpáticos muñecos.


Músicos que vendieron su alma al Diablo: Giuseppe Tartini

Giuseppe Tartini fue un importante compositor y violinista del Barroco. Nació el 8 de abril de 1692 en Pirán, que entonces pertenecía a la República de Venecia y actualmente pertenece a Eslovenia. Siendo muy joven, inicia una relación con Elisabetta Premazore, pero su padre la desaprueba por su edad y por su condición social, así que Tartini no se casa con ella hasta la muerte de su progenitor en 1710. El problema es que Premazore era la favorita del Cardenal Carnaro, quien acusa a Tartini de secuestro, por lo que el futuro violinista huye al convento de San Francisco en Asís para evitar ser detenido. Es precisamente en Asís donde Tartini aprende a tocar el piano.
A lo largo de los años mejoró mucho su técnica y, en 1721, fue nombrado maestro de capilla en Il Santo de Padua y, debido a su alto cargo, también pudo tocar para otras instituciones muy importantes. En 1726 fundó una escuela de violín con alumnos que provenían de toda Europa y, a partir de 1750, se dedicó a escribir tratados hasta su muerte, el 26 de febrero de 1770.
Pero, ¿cuándo se empezó a gestar su leyenda? Se dice que Tartini escuchó tocar a Francesco Maria Veracini en Venecia, en el año 1712, y quedó muy impresionado por lo que escuchó, pero a la vez frustrado, ya que él era incapaz de tocar como Veracini. Así que se fue a Ancora y se encerró en un cuarto a practicar, y el propio Tartini dejó escrita su leyenda:
"Una noche, en 1713, soñé que había hecho un pacto con el Diablo por mi alma. Todo salió como yo quería: mi nuevo sirviente anticipó todos mis deseos. Entre otras cosas, le di mi violín para ver si podía tocar. ¡Cuán grande fue mi asombro al oír una sonata tan maravillosa y tan hermosa, interpretada con tanto arte y la inteligencia, como yo nunca había pensado en mis audaces vuelos de la fantasía! Me sentí extasiado, transportado, encantado: el aliento me falló y me desperté. Inmediatamente agarré mi violín con el fin de conservar, al menos en parte, la impresión de mi sueño. ¡En vano! La música que yo en este momento compuse es sin duda la mejor que he escrito, y todavía lo llaman "El trino del Diablo", pero la diferencia entre ésta y la que me conmovió es tan grande que habría destruido mi instrumento y habría dicho adiós a la música para siempre si hubiera tenido que vivir sin el goce que me ofrece".
Probablemente la leyenda fuera un ardid publicitario para impulsar la carrera de Tartini pero, con pacto o sin él, sí es cierto que el violinista mejoró su técnica de manera notable en poco tiempo y también es cierto que "El trino del Diablo" fue su mejor composición.
En cuanto al violín con el que supuestamente tocó el Diablo, fue heredado por las siguientes generaciones del músico hasta que, en un momento dado, se le perdió la pista y empezó a pasar de mano en mano. Se dice que el violín sigue circulando por algún lugar del mundo y que si éste cae en manos de un joven violinista, el Diablo se le aparecerá para ofrecerle un pacto, que terminará por volver loco al músico, y es que tradicionalmente, siempre se ha considerado al violín como el instrumento del Diablo.
Como curiosidad, el grupo madrileño Mägo de Oz tiene una canción llamada "El violín del Diablo" que hace referencia a esta leyenda.

Museos en guerra: El Prado

"El Museo del Prado es más importante para España que la República y la Monarquía juntas... Calcule usted qué sería si los cuadros desapareciesen o se averiasen gravemente, un gran bochorno. Tendría usted que pegarse un tiro." Estas palabras se las dijo Azaña a Negrín en una conversación telefónica en el año 1937, y con esta premisa de que las obras de arte eran más importantes que una guerra, se hizo un gran esfuerzo durante los tres años que duró la contienda para salvar los objetos más valiosos del patrimonio artístico español.
Al poco de estallar la Guerra Civil en España, el 23 de julio de 1936, se creó la Junta de Defensa del Tesoro Artístico, por iniciativa del escritor José Bergamín y de la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Dicha Junta intervenía directamente en palacios, iglesias o museos para inventariar y trasladar las obras de arte a depósitos acondicionados para su conservación. A veces esta labor se encontró con obstáculos, debido a los resquemores y recelos de la población, especialmente cuando se intervenía en espacios eclesiásticos o en colecciones privadas.
El Museo del Prado cierra sus puertas de manera preventiva el 30 de agosto de 1936 y se trasladan sus obras más valiosas al sótano, ya que se considera el lugar más seguro del museo ante un posible ataque. Poco después comienza la "Batalla de la Ciudad Universitaria", que se prolongará durante tres años y varios puntos de la capital se empiezan a ver afectados por el conflicto bélico. Por ejemplo, el Museo de Arte Moderno o la Academia de San Fernando sufren ataques aéreos y también El Prado, especialmente su fachada principal.
Ante esta inseguridad, el 5 de noviembre de 1936 se ordena la evacuación de las principales obras del Museo del Prado. Los responsables de dicha evacuación serán Josep Renau, director general de Bellas Artes; y el arquitecto Vaamonde. El destino de las obras de arte será Valencia, que es dónde se había trasladado previamente el Gobierno de la República y serán trasportadas por camiones militares, una vez que hayan sido embaladas y metidas en cajas especiales. Dicho trayecto no estuvo exento de contratiempos, por ejemplo, cada camión tardaba una media de 24 horas en llegar a Valencia, ya que, por precaución, los vehículos no podían superar los 15 kilómetros por hora. Tampoco contaron con algunas condiciones adversas que se dieron durante el camino, como que los camiones cargados con los cuadros no cabían por debajo del puente de Arganda, teniendo que ser los lienzos llevados a pulso en este punto del trayecto.
Traslado de "Venus recreándose en la música" de Tiziano
Una vez en Valencia, los cuadros se depositaron el las Torres de Serranos y en la Iglesia del Patriarca, edificios que habían sido fuertemente protegidos contra posibles bombardeos. Pero Valencia empieza a ser objetivo de las tropas rebeldes, así que en 1937, se vuelven a trasladar las obras de arte, esta vez a la Mina de Negrín en Gerona, dónde quedan depositadas en un espacio situado a 250 metros de profundidad y perfectamente acondicionado, y allí permanecen hasta que, el 3 de febrero de 1939, se produce un acuerdo entre el Gobierno de la República y la Sociedad de Naciones para la salvaguarda del patrimonio español, dando como resultado el traslado de los cuadros del Museo del Prado a Ginebra (Suiza).
El 12 de marzo de 1939 comienza el traslado al país helvético en un tren especial que atravesará Francia. En este viaje sucedió el peor contratiempo de todos los traslados que sufrieron los cuadros: una vez en Ginebra, el camión que transportaba "La carga de los mamelucos" de Francisco de Goya chocó contra un balcón y el cuadro quedó seriamente dañado. Fue reparado a duras penas, pero no se pudieron solventar todos los daños.
Al terminar la guerra, Franco considera que la República ha cometido un expolio y exige a Ginebra la devolución inmediata de los cuadros, por medio del muralista Josep Maria Sert. En Ginebra se celebra una exposición con las obras de El Prado y, al finalizar ésta, devuelven los cuadros a España. La Sociedad de Naciones reclamó los costes de los traslados a Franco, quién nunca atendió las peticiones y, por lo tanto, se negó siempre a pagar esa deuda, a pesar de que en el acuerdo firmado en febrero de 1939, se dejaba claro que España se encargaría de todos los costes.
Así que se acusa de expolio a quién intentó proteger el patrimonio nacional, mientras que el acusador era el que lanzaba bombas a los museos, sin importarle si había cuadros dentro o no. Sea como fuere, lo único positivo de todo esto es que hoy en día podemos ir a El Prado y seguir disfrutando de Velázquez, Goya, El Greco, Tiziano o Rubens.

Un San Valentín sangriento

Hoy es un día para ponerse románticos y ¿qué hay más romántico que la ciudad de Chicago en los años 20? Afortunadamente muchas cosas jajaja, pero sí que es cierto que el día de San Valentín también se recuerda por un suceso ocurrido en dicha ciudad en 1929.
Pero para explicar lo que ocurrió en 1929 habría que remontarse cinco años atrás. En 1924 había dos bandas rivales en Chicago, una capitaneada por John Torrio, maestro de Al Capone, y la otra liderada por Dion O'Banion. Torrio le propuso a O'Banion comprarle su cervecería, con el único propósito de que éste abandonara Chicago. O'Banion aceptó, aún sabiendo que unos días después habría una redada policial en la cervecería. Lo que a O'Banion le pareció una victoria sobre Torrio, ya que le había sacado dinero y se había reído de él; se tornó en tragedia porque O'Banion fue acribillado por varios hombres unos días después.
En 1925 Torrio se fue de Chicago y dejó su banda en manos de Al Capone, que empezó a controlar el alcohol y la prositución de la ciudad; mientras que el hueco dejado por O'Banion fue cubierto por dos hombres: Hymie Weiss y Bugs Moran, los cuales intentaron varios atentados contra Capone a modo de vendetta.
Capone era una persona con mucho carisma y, a su manera, mucho encanto y era tratado como un héroe por la prensa, ya que, en esta época, los mafiosos no eran vistos como unos delincuentes, sino como como unos benefactores que luchaban contra la ley seca. Al Capone intentó llegar a un acuerdo con Hymie Weiss y éste se negó, por lo que fue encontrado muerto a los pocos días con 28 años, y no precisamente de muerte natural.
El 14 de febrero de 1929, la banda de Moran se reunió para recoger un cargamento de alcohol. Había siete personas esperando a su jefe, pero éste llegaba tarde y a quién sí vieron llegar fue a una patrulla de policía acompañada por un coche no identificado. Eso les extrañó a los siete mafiosos, ya que habían pagado su cuota a la policía para que les dejase trabajar sin problemas y, cuando tres policías y dos civiles les ordenaron ponerse contra la pared, ya sabían que algo iba muy mal. En este momento llegó Bugs Moran, pero tuvo tiempo de huir y refugiarse en una cafetería cercana, mientras que sus siete compañeros eran ametrallados.
Una de las personas que cometió el crimen fue "Machine Gun", quién fue detenido, pero usó lo que se conoció en aquellos días como la "coartada rubia", es decir, dijo que pasó el día de San Valentín con su novia Louise Rolfe, y no se pudo demostrar lo contrario. También se acusó a Al Capone, pero pudo demostrar que ese día se encontraba en Miami.
Con esta matanza, la banda de Capone controló toda la ciudad de Chicago, pero se dejó de ver al gánster como un héroe local y se le empezó a considerar un verdadero delincuente. Un par de años más tarde fue condenado a cumplir once años de prisión por evasión de impuestos, convirtiéndose en uno de los huéspedes más famosos de la cárcel de Alcatraz. Murió en 1947, muy afectado por la sífilis. Por otra parte, a pesar de haber sobrevivido, la carrera de Bugs Moran quedó truncada tras este suceso. Murió de cáncer en 1957.
La matanza del día de San Valentín ha inspirado muchas películas y canciones. Por ejemplo, esta masacre es la razón por la cual Jack Lemmon y Toni Curtis tienen que ingresar en una banda femenina, ya que son testigos de los crímenes. Pero yo os dejo aquí una canción, que he de advertir para la gente sensible que es bastante mala, pero de lo mala que es me ha hecho mucha gracia. Solos o en compañía, espero que tengáis un San Valentín sin tantos sobresaltos.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Cuando el dinero era de juguete

Entre los años 1921 y 1923 se produjo en Alemania una crisis económica de tal magnitud que se dieron casos curiosos, como el abandono de la moneda como unidad de intercambio, volviendo así al trueque y usándose los billetes, en muchas ocasiones, como un elemento más de los juegos infantiles de los niños de la época.
Durante la Primera Guerra Mundial, el Imperio Alemán decide poner en circulación el Papiermark, un papel moneda para hacer frente a las necesidades de la guerra, pero sin tener el necesario respaldo en oro, por lo que esa moneda no era convertible a otras divisas.
Tras perder la guerra, en el Tratado de Versalles de 1919, se le impone a Alemania el pago de las reparaciones, un pago tremendamente duro y tremendamente exigente, por lo que la República de Weimar (el gobierno que sucedió al Imperio al finalizar la guerra) se vio en un gran aprieto, ya que carecía de las reservas de oro suficientes, por lo que tuvo que seguir usando el Papiermark. En resumen, la República usó el oro para el pago de las reparaciones y el Papiermark para el resto de las necesidades del país.
Esta emisión indiscriminada de billetes por parte del gobierno hace que, al aumentar el flujo de dinero entre la población, éste pierda su valor. Así que las potencias ganadoras de la Primera Guerra Mundial no se fían de la moneda alemana y empiezan a exigir que el pago de las reparaciones se haga a través de recursos naturales como la madera, el carbón o el trigo. Esto provoca que los precios en Alemania empiecen a aumentar de manera desmesurada, que el coste de la vida se multiplique por 16 y que la población no pueda afrontar los gastos habituales con sus salarios, llegando a un punto en el que el dinero es totalmente inservible. Empieza a haber también escasez de alimentos, aumentando de esta manera las enfermedades, especialmente entre la población infantil y, por lo tanto, incrementándose la mortalidad de manera notable.
En 1923, tropas belgas y francesas invaden la cuenca del Ruhr como medida de presión para que Alemania pague las indemnizaciones. El gobierno alemán recomienda a sus ciudadanos la resistencia pasiva, lo que trae como consecuencia una huelga general entre sus trabajadores contra la invasión extranjera, por lo que la República de Weimar termina imprimiendo más papel moneda para pagar a huelguistas y empresas.
Para intentar hacer frente a la situación, varios ayuntamientos de ciudades pequeñas, cajas de ahorro y empresas empiezan a imprimir un papel llamado Notgeld (dinero de necesidad) que representaban sumas de dinero y artículos de consumo.
En este periodo se vivieron situaciones surrealistas, por ejemplo un alemán podía pagar 4.000 marcos por una cerveza, o un día podía pagar 14.000 marcos por un sandwich y que al día siguiente costara 40.000. Curioso es el caso del compositor Mischa Spoliansky, que el día 1 de noviembre de 1923 llevaba 28 millones de marcos para comprar el periódico y no lo pudo comprar porque éste valía 3.000 millones. Con sus 28 millones de marcos lo único que pudo adquirir fue un billete parcial de tranvía, teniendo que hacer parte de su recorrido andando. Spoliansky se dirigía a una editorial para vender sus composiciones y dicha editorial le dio por ellas 3.500 millones de marcos, con los que no pudo ni comprar un litro de leche.
Finalmente, el 15 de noviembre de 1923, el gobierno emitió el Reintenmark, una moneda que puso fin a la impresión de billetes. Esto hizo que se estabilizara el marco y, por lo tanto, la economía alemana, saliendo el país de la hiperinflación en la que se encontraba desde hacía dos años.
Pero el daño en la sociedad ya estaba hecho: miles de alemanes habían perdido todos sus ahorros durante este periodo, salvándose sólo los que tenían productos que no se vieron afectados por la inflación como joyas o inmuebles. Todo esto produjo un gran descontento en la sociedad germana y, sobre todo, una gran desconfianza hacia el gobierno y hacia los bancos, propiciando de esta manera que un personaje como Hitler subiera al poder pocos años más tarde.

El hombre de las dos caras

Edward Mordrake nació en el seno de una familia noble inglesa, ya que era el hijo de la Condesa de Darlington, en un año indeterminado de la segunda mitad del siglo XIX, pero con una rara deformidad, denominada diprosopia.
Una persona con diprosopia nace con dos caras, o bien con varios rasgos faciales duplicados, por un exceso de la proteína que determina la formación facial del feto durante la gestación. Así que Edward Mordrake nació con otra cara en su nuca, que según cuentan no comía ni bebía, pero sí que tenía la capacidad de reír y llorar.
La verdad es que no hay una documentación médica sobre este caso ni ningún otro tipo de documento escrito, así que la historia ha llegado a nuestros días a través de la tradición oral, por lo que, durante mucho tiempo, se tomó como una leyenda urbana. Actualmente se sabe que la historia es cierta pero también se asume que esa tradición oral ha deformado la historia real, introduciendo en ocasiones elementos demasiado fantásticos, por lo que no se sabe a ciencia cierta qué hay de verdad y qué hay de mito en toda esta historia.
Edward Mordrake era un chico muy estudioso, de grandes conocimientos y un buen violinista, pero vivió toda su vida sumido en una profunda depresión, lo que le llevó a aislarse voluntariamente del contacto con las demás personas, incluso evitó a su propia familia. Él decía que cada noche oía los susurros de su segunda cabeza y eso para él era algo insoportable. Dicha voz era inaudible para el resto de la gente, lo que sí comentaban sus allegados es que habían visto reír y burlarse a la segunda cabeza cuando Mordrake lloraba. Sea como fuere, la existencia de Mordrake era un verdadero tormento y pidió encarecidamente a los médicos que le extirparan esa cabeza pero ninguno se atrevió, ya que era una operación demasiado arriesgada en esa época y no se garantizaba la superviviencia del paciente. Finalmente Mordrake se suicidó a los 23 años, algunas fuentes dicen que tomando veneno, otras dicen que se disparó y otras fuentes indican que se arrojó al vacío desde un balcón. Dejó una nota agradeciéndoles a sus familiares el cariño que le habían dado a lo largo de su vida, en la que también incluía un par de peticiones: que se le extirpase la cara antes de su entierro y que se le enterrasen sin lápida, para no dejar constancia de su tumba.
Otro caso parecido es el de Pascual Piñón, un mexicano que emigró a Texas y que en 1917 empezó a trabajar en las típicas ferias de monstruos que eran tan populares en aquella época. Piñón tenía otra cara encima de su frente, si bien hay cierta controversia con este caso, ya que algunas personas aseguran que lo que realmente tenía era un tumor y que, a partir del tumor, se hizo una cara con cera para ganar dinero en el circo. El caso es que tras dos años trabajando como fenómeno ambulante, finalmente se operó y se retiró a vivir a su rancho texano.
Chang Tzu Ping
Un caso más actual es el de Chang Tzu Ping, un hombre chino que no nació con una segunda cara entera, pero sí con una segunda boca y algo de cuero cabelludo. Fue operado hace pocos años en Estados Unidos y ahora lleva una vida normal.
Aunque dicen que es bueno tener ojos en la nuca, seguramente Edward Mordrake os diría que no, que os conforméis con los dos que tenéis.

El día que murió la música

La música murió oficialmente el 3 de febrero de 1959, cuando la avioneta en la que viajaban Ritchie Valens, The Big Bopper y Buddy Holly se estrelló en un campo de maíz en el estado norteamericano de Iowa. El mundo de la música quedó consternado ya que el accidente se llevó por delante a tres de los artistas más importantes de la época y a una edad muy temprana: Valens murió con 17 años, Holly con 22 y The Big Bopper con 28.
Ritchie Valens era un cantautor estadounidense de ascendencia mexicana y su carrera sólo duró ocho meses. Esos sí, en ese corto espacio de tiempo grabó dos discos y tuvo un gran éxito con su canción "La Bamba".
The Big Bopper era un DJ de una radio local que había ido grabando composiciones suyas, las cuales promocionó en su emisora. Obtuvo mucho éxito con una canción llamada "Chantilly Lace", ya que fue la canción más escuchada del año 1958 y empezó a recibir ofertas para que participase en giras con otros artistas.
Buddy Holly merece un artículo aparte, ya que se le considera el creador del rock 'n roll, al que después darían su toque artistas como Elvis o Chuck Berry. Su carrera duró cinco años y estuvo casi siempre acompañado por el grupo The Crickets. Quizá sus canciones más recordadas sean "That'll be the day" y "Peggy Sue" e influyó enormemente en músicos como The Beatles, The Rolling Stones, The Beach Boys o Bob Dylan. Incluso grupos posteriores como The Clash o Blondie han reconocido abiertamente su influencia.
Pero en 1958 la carrera de Holly estaba algo estancada, se separó de The Crickets y formó una nueva banda. En enero de 1959 inició con ellos un tour llamado "The Winter Dance Party" , con el que iban a recorrer 24 ciudades del noroeste de Estados Unidos. También participaban en el tour The Big Bopper, Dion and The Belmonts, Frankie Sardo y Ritchie Valens. Fue una gira muy mal planificada, ya que había mucha distancia entre las ciudades que tenían que visitar y dicha distancia la tenían que recorrer en un viejo autobús. Las bajas temperaturas y el viajar en un autobús con la calefacción estropeada, mermaron la salud de los músicos, hasta el punto de que Carl Bunch, el baterista de Holly, tuvo que ser hospitalizado.
Para Buddy Holly, la gota que colmó el vaso fue que sustituyeran el autobús de la gira por un autobús escolar por lo que, cuando se encontraban en Clear Lake (Iowa), decidió alquilar una avioneta que les llevase hasta su próximo destino, que era Moorhead (Minnesota), así llegarían más temprano y podrían descansar. Dicha avioneta sólo podía estar ocupada por tres pasajeros y el piloto, por lo que a Holly le iban a acompañar los miembros de su banda que aún seguían de gira con él, pero The Big Bopper estaba aquejado de gripe y pidió que le cedieran un puesto en la avioneta. Por otro lado, Ritchie Valens también quería ir en la avioneta, ya que nunca había volado, y se ganó su sitio jugando a cara o cruz.
El piloto era un joven de 21 años llamado Roger Peterson y se cree que la poca experiencia de éste y las malas condiciones climáticas provocaron el accidente. La avioneta se dio por desaparecida un par de horas después de despegar y se encontraron los restos en un maizal a la mañana siguiente.
La noticia causó un gran impacto en el mundo de la música y muchas de sus figuras les acompañaron en los funerales. Eddie Crochan grabó una nueva versión de la canción "Three Stars" en honor a sus compañeros y, en el año 1971, Don McLean publica "American Pie", la canción que habla del día que murió la música y que bautiza esta triste efeméride.