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martes, 1 de diciembre de 2015

Himmler y Montserrat: buscando el Santo Grial.

Cuando vemos a Indiana Jones luchando con los nazis porque van en busca de las mismas reliquias, sabemos que es ficción, pero tampoco es algo tan alejado de la realidad, ya que hubo una persona dentro de la jerarquía nazi, sobradamente interesada por el ocultismo y las reliquias bíblicas. No es otro que Heinrich Himmler, comandante en jefe de las SS y responsable de la ejecución de millones de personas en las décadas de los 30 y los 40.
Dentro de las SS integró una sección antropológica y arqueológica llamada Ahnenerbe, secta paracientífica que se encargó de recorrer el mundo buscando el origen del pueblo ario, las pruebas de su superioridad racial y objetos de poder que le permitieran dominar el planeta. La Ahnenerbe estaba liderada por Himmler y dirigida por Wolfram von Sievers, y tenía en el castillo de Wewelsburg (Westfalia) su cuartel general, dónde eran almacenadas las reliquias religiosas recogidas por el mundo.
Himmler tenía una teoría sobre el origen de arios y judíos. Para él, los judíos descendían de Esaú y los arios de su hermano gemelo Jacob, por lo que Jesucristo era ario y las reliquias que tuvieran que ver con su figura cobraron una gran importancia para él, especialmente el Santo Grial, es decir, la copa que usó Jesús durante la última cena.
Por otro lado, años antes, Richard Wagner, el compositor más aclamado por el régimen nazi, adaptó una obra medieval en forma de ópera a la que bautizó como "Parsifal". En ella, se afirmaba que la sagrada copa se encontraba Montsalvat, lo que empezó a alimentar las especulaciones y la imaginación de muchas personas. Por ejemplo, Otto Rahn, pseudocientífico esotérico alemán, identificó Montsalvat con Montsegur (Francia), yendo allí a buscar el cáliz y fracasando en el intento.
Ante el fracaso de Rahn, Himmler asoció Montsalvat con Montserrat, así que, el 23 de octubre de 1940, mientras Hitler se reunía con Franco en Hendaya, Himmler aprovechó para visitar el templo. Ninguno de los superiores de Montserrat quiso recibir a Himmler, así que se le encargó esa tarea a un joven sacerdote llamado Andreu Ripol, que además era el único que dominaba la lengua germana. Este recibimiento ya le pareció una afrenta a Himmler, pero se tuvo que llevar más decepciones en su visita a Montserrat, ya que no se le permitió visitar los pasadizos subterráneos de la montaña, como tampoco se le permitió ver los documentos del monasterio para evidenciar así la existencia del Grial en Montserrat. Así que el alemán se fue de vacío, lo que le causó gran decepción, ya que Himmler estaba obsesionado con el Santo Grial, por considerarlo un talismán que le iba a hacer ganar la guerra y que le iba a dar poderes sobrenaturales.
Pero esta no fue la única empresa de Ahnenerbe en España, ya que fueron hasta Toledo buscando el Arca de la Alianza, es decir, el arca dónde se guardaron las tablas de la ley que contenían los 10 mandamientos que Dios dictó a Moisés. Para ello, las SS buscó la colaboración de un cabalista judío, ya que consideraban que necesitaban a alguien capaz de comprender lo divino en los números y en las letras. A dicho cabalista lo encontraron en el campo de exterminio de Auschwitz y como, evidentemente, no quería volver al campo se calló un pequeño detalle: tras la muerte de Jesús en la cruz, el pacto entre Dios e Israel se rompió, por lo que el Arca de la Alianza carecía de todo valor.
El cabalista dirigió a la Ahnenerbe hasta la comunidad judía de Toledo, dónde encontraron alguna pista que los llevó hasta el Museo Arqueológico de Madrid, esperando encontrar el Arca entre una colección de objetos egipcios, supuestamento almacenados por una logia masónica.
Si tenemos que creer en las tradiciones, afortunadamente Himmler y la Ahnenerbe no encontraron las codiciadas reliquias, porque no sabemos lo que podrían haber llegado a hacer si hubieran ganado la guerra y tuvieran poderes sobrenaturales.

Las mujeres del Tercer Reich

No es discutible que el Nazismo perpetró auténticas atrocidades, pero quizá se habla poco de la responsabilidad de las mujeres en éstas. Para el Partido Nazi, el principal papel de la mujer era quedarse en casa para procrear y perpetuar la raza aria. Pero hubo una serie de mujeres, cerca de 3.700, que trabajaron e, incluso algunas de ellas, prácticamente dirigieron campos de concentración.
Desde finales de la década de los 30 ya empiezan a aparecer las primeras guardianas en campos de concentración y cárceles alemanas, pero es a partir de 1942 cuando se inicia un reclutamiento masivo de mujeres, debido a la escasez de varones. Las mujeres reclutadas suelen ser de clase media-baja, con altos niveles de analfabetismo y vidas bastante mediocres, por lo que, el unirse a las SS, lo veían como la oportunidad de sus vidas. Este reclutamiento se hizo, sobre todo, a través de anuncios en periódicos germanos que buscaban mujeres que quisieran demostrar su amor al Reich. Estas mujeres fueron entrenadas en Lichtenburg y en Ravensbrück (Alemania), recibiendo el mismo entrenamiento que los hombres, impartido por guardianas veteranas; aunque al aproximarse el final de la guerra también se reclutaron mujeres sin experiencia ni entrenamiento.
En los campos eran frecuentes las relaciones íntimas entre las guardianas y los miembros masculinos de las SS; pero sobre todo, eran muy frecuentes los casos de corrupción. Quizá el más célebre sea el caso de Ilse Koch y su marido Karl Koch, quienes malversaron millones de Reinchmarks del campo de Buchenwald. Karl Koch fue juzgado y ejecutado por los nazis, mientras que Ilse fue absuelta.
También se dieron algunos casos de empatía entre las guardianas, como el caso de Klara Kunig, guardiana de Ravensbrück, de la que prescindieron porque era demasiado amable y educada con los presos.
Después de la guerra, entre 500 y 1.000 mujeres fueron detenidas, aunque muy pocas fueron juzgadas por sus crímenes. Quizá las guardianas más tristemente célebres sean: Maria Mandel, Irma Grese, Juana Bormann y Hertha Bothe.
A Maria Mandel se la conocía como "la bestia de Auschwitz" y fue la responsable de la muerte de 500.000 mujeres civiles. En 1938 empezó trabajando como guarda de la prisión de Lichtenburg (Sajonia) y en 1939 fue enviada a Ravensbrück, dónde sorprendió a sus superiores. En octubre 1942 fue trasladada a Auschwitz, dónde fue ascendida a jefe de campo. Mandel tenía la costumbre de ponerse en el portón de Birkenau (uno de los anexos de Auschwitz) para ver pasar a los presos y, si alguno se atrevía a mirarla, desaparecía y no se volvía a saber nada de él. Entre sus funciones, estaba encargada de seleccionar a las personas que acabarían en la cámara de gas y también escogía a los niños que iban a ser ejecutados. En 1944 la trasladan a Dachau y, al finalizar la guerra, huyó por las montañas de Baviera, pero fue capturada el 10 de agosto de 1945 en Austria. En 1947 es juzgada por crímenes contra la humanidad en Cracovia y ahorcada el 24 de enero de 1948, con 36 años.
A Irma Grese se la conoció como "la bestia bella", "la cancerbera", "el ángel de la muerte" o "la perra de Belsen". Dejó la escuela muy pronto y se unió a La Liga de la Juventud Femenina Alemana, algo que su padre rechazaba y terminó echándola de casa. POr contra, ella denunció a su padre y consiguió que lo encarcelaran. En 1942 se presentó como voluntaria para un entrenamiento en el campo de Ravensbrück y en 1943 fue trasladada a Auschwitz, dónde fue ascendida a supervisora debido a su fanatismo y a sus sadismo. Grese dejaba que los perros del campo se lanzaran sobre los presos para devorarlos, cometió abusos sexuales, fustigó con látigos trenzados los pechos de las presas más atractivas y arrancó los ojos a una niña por estar hablando a través de una de las vallas del campo. Fue detenida el 15 de abril de 1945 y juzgada en el juicio de Bergen-Belsen. Murió en la horca el 13 de diciembre de 1945 a la edad de 22 años.
Juana Bormann tenía el apelativo de "la mujer de los perros", ya que soltaba a su pastor alemán a los presos. Se unió a las SS en 1938 por motivos económicos y trabajó en Ravensbrück, Auschwitz, Hindenburg y Bergen-Belsen. El 15 de abril de 1945 fue detenida y juzgada en el juicio de Bergen-Belsen. Murió en la horca a los 52 años, ejecutada junto a Irma Grese.
Hertha Bothe o "la sádica de Stutthof" se unió en 1939 a La Liga de la Juventud Femenina Alemana y en 1942 fue reclutada como guardia y entrenada en Ravensbrück. Trabajó en los campos de Stutthof y de Bromberg-Ost. El 21 de enero de 1945 fue la encargada de una de las marchas de la muerte, desde Polonia central hasta Bergen-Belsen. Fue detenida el 15 de abril de 1945 y forzada a enterrar los cadáveres judíos en fosas comunes. En el juicio de Bergen-Belsen es descrita como una capataz extremadamente cruel y fue condenada a 10 años de prisión, aunque fue liberada en diciembre de 1951, por un indulto del gobierno británico. Bothe aún sigue con vida y en 2008 concedió una entrevista en la que dijo: Qué quiere decir, ¿que cometí un error?no... no estoy segura de lo que debería responder, ¿cometí un error? no. El error fue el campo de concentración, pero yo tenía que hacerlo, de otra forma yo habría sido puesta ahí. Ese sí fue mi error.

La guerra más corta de la historia

Ya que parece una utopía imaginarse un mundo sin guerras, porque desde que existe eso que llamamos, curiosamente, "civilización", siempre han existido; al menos sería deseable que todas las guerras se parecieran a la protagonizada por Zanzíbar y el Reino Unido en 1896, la cual se estima que duró unos cuarenta minutos, aproximadamente.
Zanzíbar es una isla situada en el océano Índico, que actualmente pertenece a Tanzania. Desde 1499 fue territorio portugués, hasta que los lusos fueron expulsados en 1698, pasando la isla a manos de los sultanes de Omán. En 1858, el sultán Majid bin Said, declara la independencia de Omán, que es reconocida por los británicos en 1886.
El siglo XIX es un momento en el que, las principales potencias europeas querían tener colonias en África, y el Imperio Alemán tenía muchos intereses en el este del continente. El sultán Khalifah ibn Said reconoció a los alemanes el derecho sobre las tierras de Tanganica y a los británicos les reconoció el derecho sobre Kenia; lo que provocó un gran descontento en las clases árabes dominantes de la zona por temas comerciales, lo que causó gran inestabilidad, ya que Kalifah concedió grandes derechos comerciales a la Compañía Británica de África Oriental, que realizó un bloqueo naval, con ayuda de Alemania, para impedir el comercio interior de esclavos.
En 1890 sube al poder Alí ibn Said, el cual prohibió el comercio de esclavos y declaró a Zanzíbar protectorado británico. Nombró a un primer ministro británico para que liderara su gobierno y se le garantizó al Reino Unido el derecho de veto sobre el futuro nombramiento de sultanes. Ese mismo año también se firma el Tratado de Heligoland-Zanzíbar entre el Reino Unido y Alemania, por el cual los alemanes ceden a lso británicos los derechos sobre Zanzíbar.
En 1893 sube al poder Hamad ibn Thuwaini, sultán incómodo para los británicos, ya que está en desacuerdo con la creciente influencia del Reino Unido sobre Zanzíbar. Thuwaini falleció el 25 de agosto de 1896 de manera repentina, aunque se sospecha que lo mató su sobrino Khalid ibn Barghash, el cual se mudó al palacio de la capital sin autorización británica, lo que violaba el tratado firmado por Alí ibn Said. Lo que pretendía Khalid era gobernar Zanzíbar y acabar con el protectorado británico.
Los británicos pidieron a Khalid que abandonase el palacio, ya que ellos preferían como sultán a Hamed bin Muhammed, pero Khalid desoyó los deseos del Reino Unido y rodeó el palacio con sus tropas, autoproclamándose sultán, lo que es considerado como un acto de rebeldía por los británicos, que no reconocerán al sultán.
El 26 de agosto, el ejército británico en Zanzíbar recibe el permiso de Londres para atacar, aunque intentan de nuevo negociar con el nuevo sultán sin éxito. Así que el 27 de agosto, a las nueve de la mañana se inicia un bombardeo por parte de los británicos y una pequeña batalla naval entre el único barco zanzibarí y cinco barcos británicos. A las diez menos veinte de la mañana terminó la lucha, cuando lograron incendiar el palacio del sultán y destruir su bandera.
Como balance, 500 zanzibaríes murieron o resultaron heridos, mientras que no hubo ninguna baja entre los británicos, solamente un herido que terminaría recuperándose. Khalid logró escapar y se refugió en el consulado alemán, dónde encontró protección, ya que los alemanes se negaron a extraditarle a los británicos, debido a su condición de preso político. Aunque sí llegó un día en el que los británicos lograron capturarle, pero tuvieron que esperar hasta el año 1916, en plena Gran Guerra.
Zanzíbar por su parte siguió siendo protectorado británico hasta el año 1963, año en el que vivió unos meses de independencia, hasta que finalmente pasaron a ser territorio tanzano.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Cuando el dinero era de juguete

Entre los años 1921 y 1923 se produjo en Alemania una crisis económica de tal magnitud que se dieron casos curiosos, como el abandono de la moneda como unidad de intercambio, volviendo así al trueque y usándose los billetes, en muchas ocasiones, como un elemento más de los juegos infantiles de los niños de la época.
Durante la Primera Guerra Mundial, el Imperio Alemán decide poner en circulación el Papiermark, un papel moneda para hacer frente a las necesidades de la guerra, pero sin tener el necesario respaldo en oro, por lo que esa moneda no era convertible a otras divisas.
Tras perder la guerra, en el Tratado de Versalles de 1919, se le impone a Alemania el pago de las reparaciones, un pago tremendamente duro y tremendamente exigente, por lo que la República de Weimar (el gobierno que sucedió al Imperio al finalizar la guerra) se vio en un gran aprieto, ya que carecía de las reservas de oro suficientes, por lo que tuvo que seguir usando el Papiermark. En resumen, la República usó el oro para el pago de las reparaciones y el Papiermark para el resto de las necesidades del país.
Esta emisión indiscriminada de billetes por parte del gobierno hace que, al aumentar el flujo de dinero entre la población, éste pierda su valor. Así que las potencias ganadoras de la Primera Guerra Mundial no se fían de la moneda alemana y empiezan a exigir que el pago de las reparaciones se haga a través de recursos naturales como la madera, el carbón o el trigo. Esto provoca que los precios en Alemania empiecen a aumentar de manera desmesurada, que el coste de la vida se multiplique por 16 y que la población no pueda afrontar los gastos habituales con sus salarios, llegando a un punto en el que el dinero es totalmente inservible. Empieza a haber también escasez de alimentos, aumentando de esta manera las enfermedades, especialmente entre la población infantil y, por lo tanto, incrementándose la mortalidad de manera notable.
En 1923, tropas belgas y francesas invaden la cuenca del Ruhr como medida de presión para que Alemania pague las indemnizaciones. El gobierno alemán recomienda a sus ciudadanos la resistencia pasiva, lo que trae como consecuencia una huelga general entre sus trabajadores contra la invasión extranjera, por lo que la República de Weimar termina imprimiendo más papel moneda para pagar a huelguistas y empresas.
Para intentar hacer frente a la situación, varios ayuntamientos de ciudades pequeñas, cajas de ahorro y empresas empiezan a imprimir un papel llamado Notgeld (dinero de necesidad) que representaban sumas de dinero y artículos de consumo.
En este periodo se vivieron situaciones surrealistas, por ejemplo un alemán podía pagar 4.000 marcos por una cerveza, o un día podía pagar 14.000 marcos por un sandwich y que al día siguiente costara 40.000. Curioso es el caso del compositor Mischa Spoliansky, que el día 1 de noviembre de 1923 llevaba 28 millones de marcos para comprar el periódico y no lo pudo comprar porque éste valía 3.000 millones. Con sus 28 millones de marcos lo único que pudo adquirir fue un billete parcial de tranvía, teniendo que hacer parte de su recorrido andando. Spoliansky se dirigía a una editorial para vender sus composiciones y dicha editorial le dio por ellas 3.500 millones de marcos, con los que no pudo ni comprar un litro de leche.
Finalmente, el 15 de noviembre de 1923, el gobierno emitió el Reintenmark, una moneda que puso fin a la impresión de billetes. Esto hizo que se estabilizara el marco y, por lo tanto, la economía alemana, saliendo el país de la hiperinflación en la que se encontraba desde hacía dos años.
Pero el daño en la sociedad ya estaba hecho: miles de alemanes habían perdido todos sus ahorros durante este periodo, salvándose sólo los que tenían productos que no se vieron afectados por la inflación como joyas o inmuebles. Todo esto produjo un gran descontento en la sociedad germana y, sobre todo, una gran desconfianza hacia el gobierno y hacia los bancos, propiciando de esta manera que un personaje como Hitler subiera al poder pocos años más tarde.

martes, 6 de octubre de 2015

Tregua de Navidad

Se supone que en Navidad a todos nos invade ese espíritu navideño y somos más buenos, aunque, a la hora de la verdad, eso raramente es así. Pero sí hay un caso en la historia en el que el espíritu navideño fue más fuerte que el espíritu de la guerra; me refiero a la Navidad de 1914 en plena Gran Guerra. Fue un hecho insólito, al menos en nuestra era, ya que en la Antigüedad sí había casos de treguas por hechos especiales, como en la antigua Grecia, en la que las guerras se detenían cuando se celebraban los juegos olímpicos.
El inicio de la tregua navideña durante la Primera Guerra Mundial se dio en el frente de Flandes, más concretamente en Ypres, dónde luchaban alemanes y británicos. Después esa tregua se extendió prácticamente por todo el frente, menos a Alsacia, dónde la Legión Extranjera lanzó un ataque sorpresa contra las líneas germanas; y en algunos lugares dicha tregua se extendió hasta Año Nuevo.
Por orden del Kaiser, a los soldados alemanes les enviaron para Nochebuena muchos regalos para levantar la moral de las tropas, entre los que se encontraban abetos, raciones extra de comida o chocolate. Así que los alemanes, al recibir sus regalos, empezaron a decorar los abetos y a cantar "Noche de paz". Las tropas británicas no podían dar crédito al espectáculo que tenían delante, además habían sido alertados por los altos mandos de que los alemanes aprovecharían la Nochebuena para atacarles por sorpresa y tenían orden de estar alerta. Pero al ver que la escena que estaban contemplando nada tenía que ver con las órdenes de sus superiores, los británicos también empezaron a entonar villancicos, así que los soldados alemanes agitaron banderas blancas pidiendo una tregua. Ambos bandos se reunieron en tierra de nadie y empezaron a intercambiarse regalos y a charlar amigablemente. También aprovecharon la ocasión para recuperar cadáveres de soldados caídos recientemente y hacer ceremonias funerarias conjuntas.
El día de Navidad, un soldado escocés sacó un balón, empezando así uno de los partidos de fútbol más célebres de la historia, entre soldados germanos y británicos. Según los alemanes que participaron en el partido, Alemania ganó por tres goles a dos; según los británicos, el resultado es un misterio, ya que nadie se encargaba de contar los goles. Eso sí, el partido terminó de manera precipitada cuando un alto cargo alemán se enteró, suspendiendo así el encuentro y dando por finalizada la tregua de Navidad.
Las repercusiones de esta tregua fueron bastante negativas, ya que los responsables de ambos bandos no querían que se volviera a repetir un hecho similar. Los británicos empezaron a rotar a las tropas para que no se familiarizaran con el enemigo, los alemanes enviaron a los protagonistas de la tregua navideña al frente oriental como castigo y los franceses fusilaron a varios soldados que también participaron de la tregua. Además no querían que esta tregua llegara a la opinión pública, por lo que las informaciones que llegaron a los periódicos fueron censuradas y se confiscaron los negativos de las fotografías que daban testimonio de este hecho insólito.
Incluso en el escenario más terrible aún hay cabida para la dignidad humana. Para muchos, este acto fue el último vestigio que quedó del siglo XIX por el respeto mostrado por ambos bandos.

domingo, 4 de octubre de 2015

Los perros en la Gran Guerra

A lo largo del tiempo, el hombre siempre se ha servido de animales en conflictos bélicos, evidentemente los caballos desde la Antigüedad, pero también se han usado palomas, dromedarios, burros, elefantes, etc. En la Primera Guerra Mundial se empezaron a utilizar perros también, el ejército francés fue el primero que hizo uso de ellos, unos 20.000; mientras que Alemania usó alrededor de 30.000 canes.
Las funciones de estos animales eran muy diversas: había perros sanitarios, que llevaban medicinas a las trincheras o que trasportaban heridos; había perros guardianes, que sustituían a los vigías durante la noche y avisaban de cualquier ataque enemigo; pero quizá los que tuvieron mayor relevancia fueron los perros mensajeros, usados cuando fallaban las líneas telefónicas, por lo que lograron mantener sin interrupción las líneas de comunicación del ejército.
En principio, la raza era indiferente, sólo se buscaban perros con buen oído, buen olfato y con un gran sentido del deber. Se empezaron usando razas puras, pero pronto se acudió también a los mestizos. De hecho, llegó un punto en el que era tan necesaria la ayuda canina que se hicieron llamamientos a la población y a las protectoras de animales para que cediesen sus perros al ejército. Evidentemente era una época de mucha escasez en Europa, los amos de los perros apenas podían alimentarse a sí mismos y a sus familias, por lo que la mayoría de los animales malvivían, así que los que acaban en el ejército, al menos se aseguraban comidas nutritivas, ya que estaban muy bien alimentados para que fueran eficientes en el cumplimiento de sus misiones.
Los perros reclutados se sometían a entrenamientos diarios y bastante duros. Por ejemplo, a una de las cosas a las que se tenían que acostumbrar era al sonido del campo de batalla, por lo que siempre había explosiones reales mientras entrenaban. Por otro lado, se les intentaba proteger bastante, ya que su labor era esencial, por lo que no era raro ver a perros con máscaras antigas para protegerse de las armas químicas que ya estaban empezando a usarse.
Así que estos perros cumplieron con una gran lealtad, como la que demostró un setter inglés en la batalla de Marné, que vio como su amo y otros soldados quedaron atrapados bajo unos escombros tras una explosión e intentó liberarlos. Al ver que no podía, alertó con sus ladridos a otros soldados que sí pudieron rescatarlos.
Quizá el caso más célebre sea el de Satán, no sabemos si su comportamiento antes de la guerra era digno del mismo diablo, pero lo que sí es cierto es que logró salvar muchas vidas del ejército francés durante la batalla de Verdún, una de las más largas y cruentas de la Primera Guerra Mundial. Un destacamento francés estaba rodeado por el ejército alemán y se les estaban acabando las municiones, por lo que cundió la desesperación entre los soldados. Y en esto llegó Satán, cargado con dos alforjas y un mensaje, con la intención de cruzar las líneas alemanas para conseguir llegar hasta los franceses. En su periplo fue herido en una pata, pero para sorpresa de todos, se levantó y cojeando consiguió alcanzar su objetivo. El mensaje que portaba Satán decía: "¡Por amor de Dios, aguantad! Mañana enviaremos refuerzos"; y en las alforjas había dos palomas mensajeras, para que los soldados franceses anotaran su posición exacta y las palomas la hicieran llegar a sus compatriotas. Una de las palomas fue abatida, pero la otra logró entregar el mensaje. Los soldados franceses aguantaron la presión alemana durante esa noche y al día siguiente fueron liberados.
Al terminar la guerra, varios perros fueron condecorados por labor y su valor y, en Inglaterra por ejemplo, hay monumentos erigidos en honor a los animales que, sin tener opción de elegir su destino, les ayudaron en la batalla.

Mengele y los siete enanitos

Si nos dicen que en 1944 una familia de siete enanos llega al campo de exterminio de Auschwitz, que además de enanos son judíos y que en Auschwitz también se encontraba Josef Mengele, más conocido como el "Ángel de la muerte", haciendo lo que él llamaba experimentos médicos, pero que más que experimentos eran aberraciones; lo más lógico sería pensar que los pobres enanos, en cuanto bajasen del tren, irían directos a la cámara de gas. Pues en esa situación se encontró la familia Ovitz, y no sólo no fueron directos al crematorio, sino que vivieron durante 7 meses en el campo de exterminio, y el ángel de la muerte fue su ángel de la guarda.
La familia Ovitz provenía de Rosaglia, un pequeño pueblo que se encontraba al norte de Transilvania, en Rumanía. Eran 10 hermanos, 7 de ellos padecían pseudoacondroplasia, un tipo de enanismo que se caracteriza por tener unas extremidades muy pequeñas, pero el resto del cuerpo tiene unas proporciones y un aspecto digamos "normal", especialmente el rostro. Al morir sus padres, decidieron fundar una compañía artística llamada Liliput, con la que recorrieron Rumanía para darse a conocer. Era quizá un momento propicio para ellos, ya que en los años 30 proliferaron los llamados "circos de enanos" y tenían bastante éxito en Europa, pero ellos no querían que se les identificara de ninguna manera con el circo, ya que ellos eran músicos y querían triunfar con un espectáculo meramente musical. Y así fue, ellos tenían unos instrumentos más pequeños de lo habitual, para que sus pequeñas extremidades no tuvieran dificultades y deslumbraron al público porque efectivamente sí tenían un gran talento musical, así que se hicieron un nombre, no solamente en Rumanía, sino también en Hungría o Checoslovaquia, totalmente ajenos a los cambios políticos que se estaban dando en Europa.
En 1940, la zona norte de Transilvania se anexiona a Hungría, y los húngaros imponen sus leyes antisemitas, que eran tan estrictas como las alemanas, aunque siempre se negaron a deportar judíos a Alemania. Pero una de las leyes húngaras fue prohibir a los artistas judíos actuar ante un público no judío; así que los Ovitz se hicieron con una documentación falsa, que ocultaba su condición de judíos y estuvieron actuando durante 4 años más.
En 1944, cuando ya toda Europa estaba destruida por la guerra, decidieron volver a Rosaglia , pero allí fueron detenidos. Obligaron a todos los judíos de Rosaglia a meterse en la sinagoga, aunque a los Ovitz les permitieron permanecer en su casa. Pero su situación no fue buena, ya que recibieron muchas humillaciones por parte de los soldados, que cuando querían asaltaban su casa y les obligaban a tocar para ellos, sacando a bailar a las mujeres Ovitz para reírse de ellas.
Después son trasladados al gueto de Dragomiresti, dónde Arie, uno de los hermanos que no sufría enanismo, intentó escapar, pero murió en el intento. En el gueto están poco tiempo, los trasladan en tren a Auschwitz y nada más bajarse del tren ven a soldados que les dicen que dejen sus pertenecias a un lado y que se vayan poniendo en fila. Comienza entonces la selección, separan a niños, mujeres y ancianos a un lado y a los hombres jóvenes y, aparentemente, sanos a otro lado, ya que éstos últimos son los que servirán para trabajar y los que sobrevivirán, al menos esa noche. Porque de las 3.500 personas que iban en el tren con los Ovitz, sólo sobrevivieron esa noche unas 400.
Al hacer la selección, los soldados se quedaron muy sorprendidos de ver allí, no a uno, sino a siete enanos, así que decidieron avisar inmediatamente a Josef Mengele, porque pensaron que podía estar muy interesado y no se equivocaron. Apartaron a los Ovitz del grupo, con ellos estaban también un par de familias más: los Slomowitz y los Fichmann, que habían sido contratados años atrás por la compañía Liliput como asistentes. Los Ovitz les dijeron a los soldados alemanes que, tanto los Slomowitz como los Fichmann, eran familiares suyos, y de esta manera les salvaron la vida, ya que a la "familia completa", que pasó en un momento de tener 12 miembros a 22, les llevaron a un barracón especial, que fue donde vivieron. Tuvieron muchos privilegios, ya que se les permitió tener sus pertenencias, no se les obligó a afeitarse la cabeza y no se les obligó a hacer trabajos forzosos.
Josef Mengele buscaba especialmente hermanos gemelos y enanos, ya que estaba muy interesado en los desórdenes del crecimiento. Fue a ver a los Ovitz para entrevistarse con ellos, y la familia Ovitz jugó sus bazas y le intentaron llegar al corazón: le empezaron a enseñar fotos, a hablarle de sus viajes por Europa con su espectáculo, le enseñaron cartas de sus fans, etc. Y en cierta manera sí se encariñó con ellos y recibieron cierta protección, pero eso sí, una protección relativa, ya que tuvieron que sufrir dolorosos experimentos médicos. Porque para Mengele tener allí a la familia Ovitz era una oportunidad única, ya que se trataba de una familia con parte de sus miembros enanos y otra parte de sus miembros con una estatura normal, lo que le permitiría descubrir el gen que causaba el enanismo. Y también quería probar que los judíos eran una raza deforme. Así que uno a uno les fue sometiendo a auténticas torturas: análisis de sangre, extracciones de pelo, exámenes ginecológicos muy duros, extracciones de la médula ósea, etc. Incluso el pequeño de los Ovitz, que tenía un mes y medio, también sufrió a Mengele: le sometía a baños con el agua excesivamente fría y excesivamente caliente para ver cómo reaccionaba.
Pero aún así, Mengele tenía cierta simpatía hacia ellos, por ejemplo, cuando el médico tenía un mal día, iba a ver a la familia, ya que era lo único que le animaba. También les visitaba con el propósito de saber cómo estaban o si necesitaban algo, algo impensable, en principio, entre un cargo nazi y unos prisioneros judíos.Y ellos, con cautela, se sintieron protegidos. Incluso se les permitió tocar con la orquesta de Auschwitz, que estaba dirigida por Alma Rosé, la sobrina del compositor Gustav Mahler.
Pero llegó un momento en el que la familia Ovitz dejó de ver a Mengele por su barracón y temieron acabar como otros enanos que habían pasado antes por Auschwitz, a los que Mengele ordenó hervir para despojarles de su carne y mostrar sus esqueletos en un museo de Berlín. Pero la realidad era otra: Alemania estaba perdiendo la guerra, se destruyeron todas las pruebas de los experimentos médicos que se habían llevado a cabo en el campo y Mengele decidió huir, ya que en pocos días el ejército soviético liberaría Auschwitz.
Los Ovitz recuperaron su libertad, sabiendo que el haberse mantenido unidos y el tener 7 de ellos un desorden de crecimiento es lo que les había salvado milagrosamente del infierno. Volvieron a su casa de Rosaglia y se la encontraron destrozada y decidieron irse a Bélgica, pero no conseguían tener el mismo éxito que antes con su espectáculo, así que se trasladaron a Israel, dónde estuvieron actuando hasta 1955, año en el que se decidieron retirar, ya que las hermanas mayores ya habían cumplido 70 años. Compraron un par de salas de cines y alguna cafetería y no se movieron de Haifa.
Josef Mengele murió en el año 1979 en Brasil, país al que huyó y en el que vivió todos esos años con una identidad falsa. La última hermana Ovitz, Perla, murió en el año 2001 y antes dejó su testimonio de lo que había vivido junto a su familia en un libro llamado: "En nuestros corazones éramos gigantes".

sábado, 3 de octubre de 2015

Parando tanques en Tainanmen

Ahora estamos viviendo una época de crisis y de ciertas movilizaciones (escasas a mi entender) y quizá merecería la pena echar la vista atrás y conocer una de las revueltas más importantes de la historia contemporánea. Me refiero a las revueltas o la masacre de la plaza de Tiananmen en Pekín.
Durante los años 80 hubo una serie de reformas económicas en China que causaron mucha inflación y un gran aumento del desempleo, lo que ya causó un gran descontento en parte de la población china. Además los intelectuales y los estudiantes iban más allá, no sólo criticaron la política económica, sino que pretendían una reforma completa del sistema del gobierno chino y estaban en total desacuerdo con los controles políticos y sociales llevados a cabo por el Partido Comunista. Además, el final de la década de los 80 coincidió con la llegada de Gorbachov al poder en la Unión Soviética y su aperturismo, conocido como Perestroika, por lo que se reivindicaba un aperturismo parecido en China. Dentro del Partido Comunista chino estaba Hu Yaobang, que estaba considerado un gran defensor de la democracia y un reformista, por lo que en 1987 fue expulsado del Partido, y su muerte, en 1989, fue la que dio comienzo a esta revuelta popular, ya que el pueblo salió a homenajearle en sus funerales y además mostraron su total repulsa a sus opositores.
Los primeros que se movilizaron activamente fueron los estudiantes, que pidieron reunirse con el primer ministro Li Peng, pero éste les negó la audiencia y, ante esta negativa, los universitarios comenzaron una huelga indefinida y muchos de ellos, parece ser que cerca del millar, iniciaron una huelga de hambre. A los estudiantes se les unieron los intelectuales y también los trabajadores urbanos, a los que las reformas económicas del gobierno les había perjudicado de forma terrible. El único apoyo que tenía el gobierno era el de los campesinos, porque sí se habían visto muy beneficiados por todas las reformas, pero de poco sirvió ese apoyo, ya que los campesinos estaban muy dispersos por todo el país y no estaban nada organizados. Además hubo un acontecimiento que ayudó mucho a que la opinión internacional se enterase de lo que estaba pasando en China y fue la visita de Gorbachov al país, lo que atrajo a mucha prensa extranjera.
Se discutió mucho dentro del gobierno sobre qué hacer para sofocar las protestas, ganando al final la facción más dura del partido, que propuso mandar tanques sin ceder a ninguna reivindicación. Así se hizo, aunque los tanques no tuvieron fácil su avance, ya que se encontraron con muchas barricadas ciudadanas, que provocaron la muerte de unos 500 soldados. Finalmente toda la revuelta fue disuelta, con un balance, según Cruz Roja, de unos 2600 civiles muertos. Los que sobrevivieron corrieron suerte desigual: los obreros fueron ejecutados, mientras que los estudiantes, que fueron los precursores de la revuelta, se enfrentaron a bajas penas de prisión.
Supongo que a casi todos, cuando escuchamos hablar de Tiananmen, lo primero que se nos viene a la cabeza es la foto del chico delante de un tanque, símbolo en occidente de la lucha del pueblo chino por sus derechos. En China la interpretación que se le da a esta foto es diferente: es una muestra de cómo el ejército protege a sus ciudadanos y se niega a atacar si ponen en riesgo la vida de una sola persona. El chaval que aparece en la foto parece ser que era un estudiante de 19 años, que se plantó delante de los tanques obligándoles a parar y finalmente terminó hablando con el conductor de uno de los tanques, aunque no se sabe a ciencia cierta lo que le dijo. Sobre el devenir de este chico no se sabe demasiado: hay opiniones que aseguran que fue detenido y ejecutado, mientras que otras personas piensan que sigue viviendo escondido del gobierno chino, quizá en Taiwan.
Actualmente, dentro de China, se ha intentado borrar este episodio de su historia. De las nuevas generaciones, hay quien sabe que sí pasó algo en Tiananmen, pero hablan de pequeños disturbios llevados a cabo por criminales. Pero muchos estudiantes ni siquiera conocen la foto que es un símbolo fuera de sus fronteras. Y aunque estas cosas quizá nos hacen llevarnos las manos a la cabeza, tampoco están tan lejos de cosas que se intentan hacer en sitios más cercanos, como nuestro propio país. Por un lado tenemos a Jorge, un estudiante que lleva haciendo huelga de hambre en la Puerta del Sol durante varias semanas, solicitando la dimisión del gobierno y la celebración de elecciones, y prácticamente ningún medio habla de él,a mí la información que me llega es a través de las redes sociales. Lo mismo pasó cuando se hizo pública parte de la contabilidad del PP recogida en los papeles de Bárcenas, ningún medio se pronunció sobre ciertas cosas y me dan igual los medios de izquierdas o de derechas, porque todos están haciendo el mismo juego. Ahora ocultar la información es más complicado por la repercusión de las redes sociales, aunque en alguna ocasión también se han producido casos de censura dentro de Twitter o Facebook. Así que no nos durmamos, permaneceremos despiertos para que no nos tomen demasiado el pelo, aunque desgraciadamente hay mucha gente que duerme con los ojos abiertos.